Comentarios de Evangelio

7 - 14 - 21 - 28 de Agosto de 2022
XIX-XX-XXI-XXII Domingo ordinario - Ciclo C
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Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Julio (Ciclo C)

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3 de Julio - XIV Domingo Ordinario

10 de Julio-XV Domingo Ordinario

17 de Julio - XVI Domingo Ordinario

24 de Julio - XVII Domingo Ordinario

31 de Julio- XVIII Domingo Ordinario

Agosto (Ciclo C)

7 de Agosto - XIX Domingo Ordinario

14 de Agosto-XX Domingo Ordinario

21 de Agosto- XXI Domingo Ordinario

28 de Agosto- XXII Domingo Ordinario

Ciclo C

Mirando a la vida

  • En la historia está el ser humano. Ahí, en medio. Como un misterio. ¿Qué es lo que esconde dentro? Todos vienen llamando a su puerta.
  • Viene veloz el mundo de Internet buscando nuevos usuarios de la red. Se acerca avasallador todo el mundo de la propaganda, buscando nuevos clientes para sus productos.
  • Viene Dios, buscando amigos. Rompe barreras, acorta por el amor toda distancia. Se acerca despacio, desde abajo. Le brota un grito en las entrañas: «Creo en la mujer, creo en el hombre». ¿Qué voces oiremos? ¿A quienes daremos cabida en nuestro corazón? ¿Quién respetará el misterio de cada persona? ¿Quién contará con la libertad del ser humano? ¿Quién pensará que la verdad no se impone sino por la fuerza misma de la verdad? 

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

7 de Agosto

Aumenta, Señor; nuestra pobre fe, para entender
y aceptar tus palabras.
Sin fe no nos es posible
desprendernos de nuestros bienes,
ni mantener nuestras lámparas encendidas.
Sin fe, nos resulta muy difícil
aceptar el camino que propone tu Evangelio.
Aumenta, Señor; nuestra pequeña fe,
que es confianza en tu paso por nuestra vida
y que nos hace decir, como san Pablo,
«sabemos de quien nos hemos fiado».
Fe que nos permite oír una voz interior,
que es la tuya, que nos llama todos los días
y que nos habla de la verdadera felicidad
en esta vida y también en la futura.
Aumenta, Señor, nuestra fe,
que nos mueve para la construcción
de un mundo mejor,
atentos a los signos de los tiempos,
llamados al reto de ponernos manos a la obra
y emprender otro estilo de vida.
Aumenta, Señor, nuestra fe,
para estar listo, en vela,
de modo que puedas vernos
con el corazón lleno de anhelo
para encontrarse contigo.
Sabemos que casi todo depende de casi nada,
por eso te pedimos
que nos ayudes a vivir enfocados
en esto que nos recuerdas:
«Donde ponemos nuestro tesoro,
allí encontraremos nuestro corazón».

14 de agosto
Tu mensaje no es siempre fácil.
No es solo el mensaje de paz y de consuelo
que nosotros buscamos.
Tus palabras cuestionan nuestra tendencia
a vivir de una forma cómoda y tranquila.
Todos nosotros estamos llamados
a profundizar sobre nuestra fe,
y hacerla mas viva.
La fe es una actitud humana
una forma de ser y de estar
que también configura la manera
de relacionarnos con los demás.
La fe nos mueve a responder,
luchar por la justicia
y ajustar así nuestra vida a tu voluntad.
La fe es la lucha por el bien que a tu estilo
requiere una autenticidad
en nuestro modo de actuar.
Necesitamos que nuestra fe
luche con coherencia y se mantenga fiel
incluso cuando las cosas no salen como esperamos.
Tu testimonio de fidelidad, de palabra firme,
libre del deseo de complacer,
o de esperar el reconocimiento de todos
nos espolea y nos motiva
para vencer los miedos que se cuelan
por el corazón y por la vida
cuando topamos con la resistencia
de quienes no creen
que el amor sea la última palabra.
Gracias porque nos dices que la auténtica libertad
es el signo más clara de una fe firme y madura.
Señor, aumenta nuestra fe.

15 de agosto
Hay encuentros que cambian la vida
y la llenan de una alegría inefable.
As el encuentro de María e Isabel
marca un antes y un después,
no solo en sus vidas,
sino también en nuestra historia.
Ambas se saben bendecidas
por la mano de Dios,
que cuenta con ellas para obrar
la promesa de salvación.
De alguna manera intuyen
que están llamadas a ser luz para los demás.  
Gracias porque de ellas podemos aprender
a vivir con el corazón abierto a tu palabra,
a tu obrar en nuestras vidas,

 

y descubrir que hay una presencia tuya
escondida en nosotros
que nos infunde una alegría profunda
que nada ni nadie puede apagar.
Que, como María, nos pongamos
en camino, en marcha,
en actitud de salida en servicio
y al encuentro de todos
los que pones en nuestro camino,
porque hemos aprendido del encuentro
de María y Isabel
que tu palabra en nuestras vidas
también viene de la mana y abrazo con los demás.

21 de agosto
Gracias, Señor; porque tu amor
no sabe de estadísticas ni clasificaciones,
y tus cálculos nada tienen que ver
con nuestras cuentas.
Hoy nos hablas de una puerta de acceso
a tu Reino de Amor,
y nos damos cuenta de que en la vida
encontramos muchas falsas puertas
que nos engañan con palabras,
que hablan de falsas felicidades,
de fáciles éxitos y reconocimientos tan de moda.
Par eso muchas veces ni prestamos atención
al hecho de que tu puerta
es pequeña, sencilla, discreta y estrecha,
sin luces deslumbrantes,
ni carteles que auguren felicidades caducas
sino que permanece silenciosa
a la espera de nuestra búsqueda,
y de nuestro deseo sincero de entrar.
Señor, bastante sabes
que no estamos acostumbrados
a esperas largas,
sino que lo queremos todo rápido e inmediato.
Así nos ocurre que a menudo perdemos el gusto,
y todo nos deja un sabor caduco, vano.
Concédenos, Señor
la valentía de saber permanecer
como el vigía, atentos a tu voz,
atentos a tu paso y que en esta espera
vayamos configurando un corazón sencillo.
Que nunca olvidemos, Señor, que en realidad,
lo que nos espera desde siempre
es tu amor incondicional y fiel par nosotros.

28 de agosto
Si prestamos atención, Señor,
nos damos cuenta de que no nos gustan
los orgullosos,
y que la vanidad, vista en los demás
incluso nos hace reír.
Pero a veces, nosotros también caemos
en el juego de las apariencias,
de los maquillajes que buscan
esconder defectos del corazón,
o los falsos vestidos que no nos sientan
y que solo pretenden esconder
la verdad de nuestras vidas.
Te pedimos que nos ayudes
a ser sinceros con nosotros mismos.
Que no vivamos de postureos
que nada tienen que ver
con tu propuesta de vida.
Gracias, Señor,
porque a través de tu vida en Jesús,
tu gesto con los demás y tu actitud de servicio,
entendemos que lo de ser humilde
no es mas que ser auténtico, y que, al serlo
nos infundes tu aliento de Amor.
Gracias, Señor, porque la autenticidad,
no es conquista, sino gracia regalada
que es necesario cultivar y hacer crecer
en nuestros corazones.
Gracias, Señor, por recordamos
que nuestro estilo de vida debe estar vestido
con la generosidad, que, si es humilde, es sincera.
Es el vestido más adecuado
para poder disfrutar de la fiesta
y del encuentro en el que disfrutaremos
de tu eterno abrazo.

http://www.cipecar.org

Lectura orante del Evangelio: Lucas 12, 32-48

Déjate amar (Santa Isabel de la Trinidad).

José Antonio Nieto (España)

No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino’. 

Jesús nos conoce y nos ama, nos habla con entrañable ternura. Somos un pequeño rebaño, que camina siguiéndole. Los ruidos del mal y de la mentira son muy grandes. Se puede apoderar de nosotros el miedo. Jesús nos invita a una confianza audaz en la bondad del Padre que nos ha dado el reino. El reino es la presencia amorosa del Padre en nuestro corazón; su don es total. De ahí nace la confianza y el caminar juntos. Es hora de cambiar los temores en una alegría confiada. 

¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, para aprenderlo todo de Ti (Isabel de la Trinidad).

‘Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón’. 

¿Cuál es el tesoro de nuestra vida? Jesús nos invita a prestar atención a ese tesoro y a poner en él el corazón. Nuestra vida se unifica cuando permanecemos en el amor que Dios nos tiene. El Espiritu nos precede en el corazón de las personas y en los acontecimientos de la historia. ¿Cuál es el tesoro que tenemos para compartir desinteresadamente?

¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio (Isabel de la Trinidad).

‘Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela’. 
¿Cómo tomar conciencia del don total que el Padre nos está dando? Lo haremos cultivando la sabiduría de la vigilancia, con la lámpara de la fe alumbrando el camino hacia la Vida, acogiendo el amor del Padre y respondiendo con la adoración y la alabanza. ¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo! Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos, mientras espero ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas (Isabel de la Trinidad).

‘Os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo’. 
Así es Jesús. Así de amoroso y tierno es el Señor. Hasta ahí llegan su humildad y su dulzura. Nadie hace lo que él. Nos lo ha dado todo. Está en medio de nosotros como el que sirve. Siempre está dándose, como una fuente que constantemente mana y corre. Su presencia en nosotros nos empuja a vivir el momento presente con una gran intensidad, a ser una alabanza de la gloria del Señor. ¿Cómo no lo amaremos con todo el corazón? Saber que es él quien nos sirve nos urge a servir; ya no valen solo las palabras, son necesarios los hechos. Llega el momento de callar y obrar y no quedarnos solo en buenas intenciones. ¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de Amor!, «desciende sobre mí» para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad suplementaria en la que renueve todo su Misterio (Isabel de la Trinidad).

¡FELIZ DOMINGO!.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes, 1 de agosto
“Vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos” (Mt 14,14)
Esta es la forma que tiene Jesús de mostrar el amor: mirar a la gente, experimentar la compasión en su corazón y sanar a todos los enfermos. Pon en práctica hoy estas tres actitudes de Jesús: mira a la gente, no vayas de prisa y mirándote solo a ti; compadécete, que es una forma mucho más fecunda que el juicio de vivir a las personas; sana a los enfermos con la sonrisa, la mirada, el amor.

¿Cómo curaré con la mirada, si no me dejo mirar antes por Ti? ¿Cómo seré fuente de alegría,  si Tú antes no abres en mí las fuentes del gozo?

Martes, 2 de agosto
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven» (Mt 14, 33). 
Deja que resuenen en ti estas palabras de Jesús. «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Ora alguna situación de noche en la humanidad, que parecen no tener salida, enfermedades, pandemias, hambre, guerras… Jesús, mientras tú estás a oscuras, nunca te abandona. Te dice palabras de aliento.

Señor Jesús, gracias a tu ánimo y al de los hermanos puedo vivir la noche en fe y esperanza.

Miércoles, 3 de agosto 
“Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas” (Mt 15,28)
¡Qué insistencia la de esta mujer! Pide, vuelve a pedir, insiste. Deja una y otra vez que se asome su deseo hondo y se haga presente en sus palabras de fe.   Procura que tus palabras no vayan más allá de la verdad que hay en tu corazón, pero procura poner tu corazón en lo que le dices a Dios y en lo que dices a los demás. 

Asomo ante ti, Señor, mi corazón, te miro y espero tu compasión.

Jueves, Jueves, 4 de agosto
“Quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar” (Mt 16,23)  
Pedro no entiende el camino de la cruz. No sabe estar cerca de Jesús en este momento. Al querer para Jesús el poder y la gloria en sentido humano lo expone al tropiezo.  Fíjate en la debilidad de las personas que quieres: enfermedades, fracasos, situaciones difíciles. Ten cuidado de lo que les dices. Ser para ellos una eucaristía es la mejor forma de ayudarles.  
¿Qué tendré que decir a mis hermanos, Señor, para no hacerlos tropezar? Pondré mi luz, la que Tú me has dado, en su oscuridad. ¡Gratuitamente! 

Viernes, 5 de agosto
“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24).
El que sigue a Jesús nunca está solo. El que sigue a Jesús se encuentra con su mirada. El que le hace sitio en su corazón ve cómo se le ensancha la alegría. Tiene sentido tu búsqueda de Jesús, tiene sentido tu vida entregada al servicio del Evangelio.
Me cuesta la cruz. No entiendo la vida.Te miro, te escucho. ¡Voy contigo! Y en mi corazón brota la paz y la alegría.

Sábado, 6 de agosto
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR  
“Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos” (Lc 9,29)  
Jesús muestra en el monte a sus discípulos el destino de los hijos de Dios. La última palabra la tiene la luz; ante ella, la oscuridad retrocede avergonzada. Contempla el rostro de Jesús iluminado. Dedica unos momentos a contemplar la luz en las personas que te rodean.  
Pon tu luz en mis ojos, Señor, que no sé andar por los caminos, si Tú no estás conmigo y me guías. ¡Gracias por tu luz, Jesús! ¡Gracias por todos los que brillan como Tú!