Comentarios de Evangelio

27 de Noviembrebre de 2022
I Domingo de Adviento - A
(Is 2, 1-5; Rm 13, 11-14ª; Mt 24, 37-44)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Octubre (Ciclo C)

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2 de Octubre - XXVII Domingo Ordinario

9 de Octubre - XXVIII Domingo Ordinario

16 de Octubre - XXIX Domingo Ordinario

23 de Octubre - XXX Domingo Ordinario

30 de Octubre - XXXI Domingo Ordinario

Noviembre (Ciclo C) (A)

6 de Noviembre - XXXII Domingo Ordinario

13 de Noviembre XXXIII Domingo Ordinario

20 de Noviembre - Christ-Roi de l'Univers

27 de Noviembre I Domingo del Adviento (A)

Ciclo C

 

Comenzamos el año litúrgico. Nos acompaña el evangelio de Mateo. Hoy leemos un pasaje del último discurso (tiene cinco). El Adviento parte de una historia gastada, agotada, viene de una crisis de credibilidad y apunta a una esperanza; da razones para la esperanza, alimenta la virtud de la esperanza más allá de nuestras fuerzas. Dios no falla, es fiel en su amor y hace posible

la vida humana en medio de todas las dificultades. Jesús esperó siempre activamente la venida del Reino a pesar de los fracasos momentáneos. Y cuando todo parecía hundirse, él seguía fiel. Por eso, me holgaré que no te tardarás si yo espero (Juan de la Cruz)

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

27 de Noviembre

Debemos aprender, Señor,
a vivir a tiempo de silencio y espera.
Aprender a descubrir sencillamente
tu presencia escondida
en lo pequeño de cada día
que nos hablan de tu voluntad
de acompañamos siempre.
Debemos aprender a vestir nuestra mirada
de tu luz, que nos deja reconocer
tu huella de bondad y belleza
en toda la humanidad y creación.

 

Necesitamos aprender
a hacer camino todos los días
con la alegría renovada y la confianza firme
que vamos a tu encuentro,
porque tu vienes, Señor,
para seguir siendo Vida entre nosotros.
Enséñanos a escuchamos con más respeto,
que al fondo de nosotros, queda tu Palabra,
siempre sanadora e impactante.
Debemos aprender, Señor;
a vivir a tiempo de silencio y espera.

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Lectura orante del Evangelio: Mateo 24, 37-44

Estoy sobre la palma de tu mano, jugando como un niño; no la quites, Señor,
fuera de ella ha tendido la nada sus abismos (Pablo Fernández)

José Antonio Nieto (España)

Cuando venga el Hijo del hombre pasará como en los días de Noé’.
Ninguna crisis puede detener el empuje del Espíritu que invita a los pueblos de la tierra a caminar al encuentro con Dios. Noé era el hombre que todo lo miraba a la luz de la Palabra; estaba atento a lo esencial. La fidelidad del Señor recrea el horizonte de la esperanza, colma de alegría nuestro vacío profundo. En este viaje nos acompañan José y María, que llevan en su corazón toda la esperanza de Dios. 
‘Ahora es el momento de dejar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia’ (Papa Francisco).  

‘Cuando menos lo esperaban llegó el diluvio’.
Es verdad que, en un instante, nuestras seguridades pueden resquebrajarse dejándonos en el vacío. Pero es más verdad que somos infinitamente amados por Dios; más allá de todo lo que pasa y se muda, estamos en sus manos amorosas. El Señor es fiel, nunca decepciona. Pensemos y sintamos esta belleza. En el adviento abramos el corazón a la confianza de ser amados por Dios. 
‘Su amor nos precede siempre, nos acompaña y permanece junto a nosotros a pesar de nuestro pecado’ (Papa Francisco).

‘‘Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor’.
El Señor, camino y meta de nuestra peregrinación, es la belleza de nuestra esperanza, siempre nos espera. Si

sentimos la mano amorosa del Padre que acoge y abraza, el adviento será un tiempo nuevo que nos permitirá alcanzar nuestro ser más verdadero. El Espíritu, con su cercanía de amigo, nos empuja a crear espacios de encuentro. Jesús, que viene como aurora, ahuyenta nuestra noche y nos da el sentido de la vida. La oración nos permite estar en vela mirando que este mundo, tan lleno de contradicciones, sigue siendo el mundo que Dios ama. Es hora de despertar, de ir más allá de nuestros intereses y abrir bien los ojos para consolar a los que sufren. 
‘Volvamos los ojos a Jesús, rostro radiante de la misericordia de Dios” (Papa Francisco).

‘Estad preparados’.
El Espíritu es experto en suscitar esperanzas en el aquí y ahora. El momento presente es digno recipiente de gracia gratuita y solidaria. La oración nos ayuda a desentrañar la presencia de Jesús que se acerca y trae la alegría. Un pequeño deseo de Dios que crece en el corazón, una pequeña llama de amor viva al Señor, un pan compartido con los pobres, mirar, escuchar, acompañar y curar las heridas de los que sufren: todo eso y mucho más es oración. Dejémonos guiar por María en este tiempo de espera y vigilancia activa. 
Querer acercarse a Jesús implica hacerse prójimo de los hermanos, porque nada es más agradable al Padre que un signo concreto de misericordia’ (Papa Francisco).

¡Feliz Domingo de Adviento!
Un abrazo, mi oración y salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes, 28 de noviembre 
Al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho» Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo». Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mí criado quedará sano…” (Mt 8, 5-11).
Jesús se admira al oír la fe de un hombre, que no era mirado con muy buenos ojos por sus vecinos. Un hombre, que nos sorprende por su humanidad y por su apertura a lo diferente. Un hombre que se pone en camino de salvación con una gran confianza en Jesús. 
¡Ven a mi casa, Señor, ven y sáname con tu amor! Dime una palabra a mi soledad, a mis miedos, a mi esperanza. Que calle mi corazón y en ti descanse. 

Martes, 29 de noviembre  
Lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla… Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar…” (Lc 10, 21-24).
A Jesús le brota una alegría desbordante, y la deja correr a su alrededor como hace la fuente con el agua. Es la primera vez que los suyos realizan algo que responde a la acción del Espíritu: han ayudado a los caídos a recuperar su dignidad. La desconcertante experiencia de Dios, traducida en mil gestos de servicio a los demás, que posee la gente sencilla es un tesoro para la Iglesia. 
Me acerco despacio a las personas y me dejo sorprender por las maravillas que el Espíritu recrea en ellas cada día. Me alegro y alabo a Dios por todo ello.

Miércoles, 30 de noviembre
SAN ANDRÉS, apóstol
«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. (Mt 4,20)
Dejar las redes es un paso en este Adviento. Se trata de que entres en tu corazón sin las cosas que te dan seguridad aparente, que salgas de la rutina y de la pereza que te roban alegría. Inicia un camino de verdad. Lo más importante es el Dios que te llama y que desea encontrarse contigo. Tiene una palabra para ti en este Adviento. Abre los oídos del corazón y ponte a la escucha. El silencio y la oración pueden ayudarte.
Dispón, Señor mi interior para seguir caminando en el Adviento. La paz del corazón y la alegría del Evangelio me salen al encuentro.

Jueves, 1 de diciembre  
Dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca… » (Mt 7, 21. 24-27). 

El proyecto de Dios consiste en que toda la humanidad beba con abundancia en las fuentes de su amor. Pero hay todavía muchos corazones cerrados, enfrentados. Abre tus manos y di varias veces: “Hágase tu voluntad”.

¿Cómo cumpliré hoy, Padre mío, tu voluntad? Me pondré en tus manos. Esperaré que se cumpla tu proyecto. Te diré confiadamente amén.  

Viernes, 2 de diciembre  
Dos ciegos seguían a Jesús, gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David» Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?»  Contestaron: «Sí, Señor» Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe» Y se les abrieron los ojos…” (Mt 9,27-31)

La necesidad nos pone en camino y despierta la confianza para abrirse paso. Cuando alguien realiza gestos sencillos y pronuncia palabras de verdad, la fe se aviva. Antes de iniciar la jornada busca en tu interior tu fondo creyente. Que tú fe en Jesús, sea cada día, la lámpara que alumbre toda duda.  

¿Mi estilo de vida? El que sólo se explique si Jesús está en medio.  

Sábado, 3 de diciembre   “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9, 36-37).

Los más pobres necesitan personas que les den la mano y el ánimo. Los pobres de la tierra esperan que Dios se haga presente. Hazte cargo de las personas que Dios ha puesto en tu vida. Cuídalas. No consideres perdido el tiempo que estés con ellas.

Mándanos, Señor, trabajadores con ternura, personas gozosas, hombres y mujeres con compasión.