Comentarios de Evangelio

24 de febrero de 2019
7° dimingo del Tiempo ordinario

(1 Sm 26, 2.7-9.12-13.22-23 ; 1 Cor, 15, 45-49 ; Lc, 6, 27-38)

- Oración (La misa de cada día: Jordi Vila i Borràs)

24 de febrero

Señor, enséñanos a amar, nosotros no sabemos.
Nuestro corazón está herido y supura rabia y rencor.
No entendemos a quien nos ha hecho daño.
Calma las tormentas de nuestro interior.
Cura nuestras llagas.
Serena nuestras pasiones destructivas.
Líbranos del amor propio.
Muéstranos como nos amas
a pesar de nuestras carencias.
Iluminanos y haz que veamos a los demás

 

como hijos tuyos y hermanos nuestros.
Que seamos capaces de entender sus heridas
y así perdonarlos de todo corazón,
como tú nos has perdonado a cada uno de nosotros.
Haznos fuertes para poder renunciar a hacer daño.
Haznos valientes y que nuestro coraje
apague el deseo de revancha.
Haznos como tú que perdonas, amas
y nunca abandonas a nadie.
Haznos misericordiosos como tú.

http://www.cipecar.org/es/

Lectura orante del Evangelio: Lucas 6, 27-38

La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir” (Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Cuatro fogonazos que son el corazón del evangelio, el rasgo específico de los discípulos. Los enemigos, los que odian, los que maldicen, los que calumnian están encima. ¿Qué hacer? Amar, hacer el bien, bendecir, orar. Estas son las respuestas creativas que el Espíritu de Jesús suscita en nosotros. Así quiere salvar a la humanidad en nosotros. Y solo es posible realizar esto teniendo una relación viva con Jesús, saboreando la amistad con el Espíritu de amor. Necesitamos un corazón nuevo, necesitamos el don de la alegría del Padre para correr por el camino de estos mandatos.¡Qué bien lo refleja la Virgen María y cómo nos atrae a vivirlo! Jesús, tuya es la fuerza para que amemos, hagamos el bien, bendigamos, oremos. Bendito y alabado seas.  

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Bofetada, manto, préstamo: tres ejemplos, junto a mil ejemplos más de la vida de cada día, donde es posible hacer presente el amor ilimitado de Jesús. ¿Es esto cobardía? No, es la experiencia de Jesús que sufre en nosotros todo esto para salvar al mundo. Jesús, despojado de todo, vive en nosotros. Él sufre la bofetada en la otra mejilla, se queda sin la túnica, lo entrega todo, más de lo que le roban. Jesús, gracias porque tu Reino está formado de pobres, de personas no violentas, siempre alentadas por el Espíritu, amadas por el Padre.  

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
¡Qué maravilla! Dios no reacciona según le tratan, es bueno y gratuito con todos. No se deja condicionar por la maldad. “Vuestros pensamientos no son mis pensamientos, y mis caminos no son vuestros caminos” (Isaías 55,8). Jesús da toda la importancia a la compasión de Dios. El solo puede amar y tener misericordia. La novedad del evangelio es que este Padre nos permite amar como dice Jesús. Nos toca asumir lo que somos por gracia: hijos del Misericordioso, llamados a vivir, en él y con él, una compasión universal. El amor a los enemigos testimonia la presencia de Dios en nosotros, porque para nosotros es imposible. Lo nuevo que Jesús quiere construir nace de la nueva experiencia de Dios como Padre lleno de ternura que acoge a todos. La raíz de la nueva moral está en imitar la misericordia de Dios. Somos pobres, Jesús. No podemos comprar nada. Si quieres que tengamos algo nos lo tienes que regalar. Gracias por todo, Señor.

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará.
Esto que Jesús vivió con radicalidad, ahora lo vive en nosotros. Somos llevados a las fuentes de la gratuidad para beber el agua de la salvación con gozo. ¿Cómo entender esta gratuidad desbordante? Puestos ante la Palabra, que vence la nada y crea el ser, como niños, lo esperamos todo de Jesús. De él recibimos el alimento que nos da vida. A ti la gloria por los siglos de los siglos.  

No juzguemos, no condenemos…el perdón siempre.
Un abrazo y mi oración.

VII Semana Tiempo Ordinario - EVANGELIO ORADO

Lunes, 25 de de febrero  

“Todo es posible al que tiene fe” (Mc 9,23).  
Jesús siempre se acerca y se deja afectar por los males que aquejan al ser humano. Se sorprende ante la fe trabajosa del padre, el estupor y la incomprensión de la gente, y la frustración de los discípulos. Jesús indica la fe como condición para curarse, porque para Dios nada hay imposible.  
Orar es confiar totalmente en Jesús que trae la salvación. 

Martes, 26 de de febrero

“Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35). 
Jesús reitera su enseñanza sobre el destino del Hijo del hombre; pero los discípulos no entienden, tienen miedo a que Jesús les sorprenda. Lo quieren seguir con el equipaje de sus criterios humanos. Jesús les explica lo que supone estar con él: tienen que dejar de lado toda ambición, y ser el servidor de todos. En la misión no van solos, llevan la presencia de Jesús y del Padre.  
Orar es abrir los oídos a los pequeños, a los que apenas tienen voz en la tierra.

Miércoles, 27 de febrero    

“No es de los nuestros” (Mc 9,38) 
¿Por qué nos tememos tanto? ¿De dónde nos nace este afán por dividir y trazar fronteras, cuando lo nuevo de Dios es la comunión? Destruye toda muralla que te impida ver el sol. Pide al Espíritu el don de poder amar a todos.

Padre, si todos son tus hijos, ¿cómo es que no son mis hermanos? Espíritu de amor, recrea la comunión en mi corazón.

Jueves, 28 de febrero  

“¡Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros” (Mc 9, 50)
Seguir a Jesús requiere sacrificio y superación de todo lo que rompe la comunión, y destruye la fraternidad. La amistad ha de ser un elemento esencial en la comunidad, que debe anunciar la paz recibida del Resucitado.
Cada día me acerco a tu fuente, Señor, para aprender a amar. Tu Espíritu me acompaña.  

Viernes, 1 de marzo

“Serán los dos una sola carne” (Mc 10,8) 
Así es el milagro del amor; no conduce al dominio sino a la comunión. Ninguna ley humana puede destruir esta igualdad de hombre y mujer querida por Dios. Da tu apoyo a las iniciativas que potencien la igualdad en dignidad de hombre y mujer, la complementariedad de sus dones para un mundo mejor. 
Mirar juntos la vida, vivirla juntos. Darse más que dar, día tras día. Abrazos entrañables, abiertos a la vida. Gracias, Señor, por tu amor. Gracias, por cada mujer y cada hombre unidos en el corazón.

Sábado, 3 de marzo

“De los que son como los niños es el Reino de Dios” (Mc 10,14) 
Las cosas bellas empiezan a nacer en el corazón de un niño. El don de Jesús se convierte en ellos en una fuente de gracia para todos. Acércate a los pequeños, míralos con cariño. Poco a poco te descubrirás tu propio rostro.

Ando buscando tu rostro, Señor. Y Tú te escondes en los pequeños. Enséñame a recorrer los caminos de la infancia confiadamente

VII Semana Tiempo Ordinario
ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

MOTIVACIÓN

“La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir… 
En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes”.

INVOCAMOS AL ESPÍRITU

Ven, Espíritu Santo. Enséñame a acoger la Palabra con confianza. Que la Palabra entre hasta el fondo de mi corazón para que, como María que encarnó la Palabra en su vida, también en mí se transforme en obras de vida según tu voluntad.

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA  

Contexto. Segunda parte del Sermón de la llanura, dirigido a una multitud de pobres y enfermos llegados de todas partes. Son palabras con una música única dentro, con las que Lucas quiere animar a la comunidad y animarnos a nosotros. Hay mucha novedad en lo que dice Jesús. Para Lucas Jesús es la visita de Dios que coloca a la gente ante la posibilidad de escoger la bendición o la maldición. Queda mucho Reino por vivir. El texto deletrea la forma en que Dios ha soñado la vida de la humanidad. Jesús vivió esto con total intensidad. ¿Te atreves tú? 

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». 

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos. Jesús habla mirando. Va a proclamar un ideal de incomparable belleza, algo que quizás

A vosotros los que me escucháis os digo. Manera directa de hablar de Jesús. Habla mirando. Diceuna palabra fascinante. Describe cómo es la vida en el Reino de Dios. Proclama que otro mundo es posible. Oigamos este lenguaje desconocido.   

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.Cuatro fogonazos que son el corazón del evangelio, el rasgo específico de los discípulos. Los enemigos, los que odian, los que maldicen, los que calumnian están encima. ¿Qué hacer? Amar, hacer el bien, bendecir, orar. Solo es posible realizar esto con una relación viva con Jesús. Necesitamos un corazón nuevo, una alegría para correr. ¡Qué fuerte! Jesús vuelve nuestros pensamientos del revés: “Ataca, Señor, a los que me atacan” (Sal 35); Lisias: “Hay que hacer daño a los enemigos”, “eternización del resentimiento”… El hombre es más humano cuando perdona que cuando odia. Amar al injusto no significa dar por buena su actitud. Jesús no pide que seamos tontos, sino creativos en las respuestas a los ataques, las injusticias. La vida cristiana no es una vida auto referencial; es una vida que sale de sí misma para darse a los otros. Es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Bofetada, manto, préstamo: tres ejemplos de amor ilimitado.Jesús propone ir más allá del estrecho círculo en que nos movemos, renunciar a la violencia como medio absoluto para resolver nuestras diferencias y conflictos. ¿Es esto cobardía? ¿Cuál es el sentido de estas palabras? Jesús propone el perdón siempre... Jesús perdonó al que le dio la bofetada, pero al mismo tiempo también le anunció algo evangélico: “Si he obrado mal, demuéstrame en qué; pero, si he obrado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18, 23).

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Regla de oro de la convivencia humana en positivo (“No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan”). El amor no puede depender de lo que recibimos del otro. Como queremos ser amados, optamos por amar. 

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.Dios no reacciona según le tratan, es bueno y gratuito con todos. No se deja condicionar por la maldad. “Vuestros pensamientos no son mis pensamientos, y mis caminos no son vuestros caminos” (Isaías 55,8). Jesús da toda la importancia al corazón compasivo de Dios. El solo puede amar: “Ajeno de placer y de consuelo, sigue amando en la Cruz”. La novedad del evangelio es que este Dios nos permite amar como dice Jesús. Nos toca asumir lo que somos: hijos del Misericordioso, atrevernos a vivir una compasión universal. El amor a los enemigos testimonia la presencia de Dios en nosotros, porque para nosotros es imposible. Lo nuevo que Jesús quiere construir nace de la nueva experiencia de Dios como Padre lleno de ternura que ¡acoge a todos! La raíz de la nueva moral está en participar de la misericordia de Dios.

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará.Cuatro consejos: dos positivos y dos negativos. Jesús no nos prohíbe ver y discernir; tampoco, tener criterios. Lo que nos prohíbe es juzgar la conciencia de otros. Solo Dios puede saber si ha pecado o no. Es el polo opuesto de la ley del talión. 

4. RESPUESTA A LA PALABRA. MEDITACIÓN.

¿Qué mensaje hallas en este texto para tu vida? ¿Qué versículo de este evangelio llevarías contigo? ¿Vas creciendo en lo que dice el Evangelio? “En cosas que dicen de mí de murmuración, que son hartas y en mi perjuicio, y hartos, también me siento mejorada… ninguna enemistad me queda con ellos… me figuro andar en un sueño, y veo que en despertando no será todo nada” (Santa Teresa, Relaciones 2,5).

5. ORAR LA PALABRA

¿Qué le decimos a Dios después de haber escuchado este evangelio? Haznos, Señor, instrumentos dóciles de tu Palabra. Donde haya oscuridad, pongamos la luz de tu Palabra. Donde haya discordia, sembremos el amor de tu Palabra. Donde haya envidia, aportemos el perdón de tu Palabra. Donde haya egoísmo, celebremos la generosidad de tu Palabra. Donde haya desunión, plantemos la fraternidad de tu Palabra. Donde haya cobardía, llevemos la fortaleza de tu Palabra. Donde haya desilusión, renazcamos a la esperanza de tu Palabra. Amén. Canción: Envíame, de Brotes de Olivo.

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR

Testigos.

Testimonio de Juan Manuel Cotelo y su película: El mayor regalo. 

http://www.cipecar.org/es/c/?iddoc=7827

Pedro Tomás Navajas