Comentarios de Evangelio

21 de octubre de 2018
XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

(Is 53, 10 - 11 ; Hb 4, 14 - 16 ; Mc 10, 35-45)

- Oración (La misa de cada día: Jordi Vila i Borràs)

21 de octubre

Dicen que tenemos los políticos que nos merecemos
porque somos nosotros quienes los votamos
y les otorgamos nuestra representatividad.
Esta clara que nuestro voto es un poco frívolo
cuando nos guiamos por el aspecto
y la simpatía del candidato mas que por su proyecto,
o cuando pasamos por alto
comportamientos poco honorables.
Hoy te pido, Señor, por nuestros políticos,
para que les infundas el sincero deseo

 

de servir al pueblo que representan.
y te pido también por mi,
que sea responsable en el seguimiento
de los asuntos ciudadanos
y respetuoso en mis opiniones.
Que mi comportamiento personal
sea coherente con la honestidad
que exijo a los cargos públicos.
Que también yo procure servir al bien común
y contribuir al bienestar de todos.

Lectura orante del Evangelio: Marcos 10, 35-45

Vosotros sois príncipes, pero de un rey crucificado” (Palabras de Benedicto XVI a los cardenales)

José Antonio Nieto (España)

Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
También en la oración se cuelan las ambiciones personales, las pretensiones de grandeza. Puestos de honor, búsqueda de gloria, deseo de que nuestro nombre esté en boca de muchos… todo eso es expresión de una sed confundida y de un seguimiento de Jesús mal entendido. Cuando el propio yo se levanta por encima del amor solidario, cuando la propia gloria oscurece la dignidad de los pequeños, entonces hay mucha hojarasca en nuestra oración. Necesitamos conversión. Jesús, ponnos en verdad. 

No sabéis lo que pedís.
Tanto tiempo orando y no sabemos lo que pedimos. Jesús nos invita a entrar en las grandes peticiones de los hijos de Dios, las del Padrenuestro. El Espíritu Santo, que ora en nosotros, nos susurra en el interior lo que tenemos que pedir para nuestro bien y para el bien de todos. Teresa de Jesús también nos da pistas para aprender a orar. La humildad, que es “andar en verdad” (6Moradas 10,7) va siempre unida a la generosidad para pedir y hacer lo que contribuya al bien de todos. “No es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia” (Camino 1,5).

Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen.
Nos rodea una lógica de dominio que no es la de Jesús; si esta manera de vivir entra en el corazón de la oración estamos perdidos. La injusticia y la opresión meten más ruido, dan la espalda a Dios y a los pequeños de la tierra.  Pero Jesús prepara en nuestra interioridad una respuesta, que tiene la frescura y novedad del Evangelio. Su nombre es servir, dar la vida. “El gran cambio es de dentro” (lema del ‘Domund’ de este año). Espíritu Santo; lo que propones tiene otra melodía. 

Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.

Una autoridad que ayuda a liberar, una grandeza que engrandece a los pequeños, eso es lo que tiene que ver con Jesús. Mover el mundo hacia el bien, dar testimonio del amor, ser discípulos misioneros, vivir sirviendo para cambiar el mundo (Domund), eso es lo que mantiene vivo el recuerdo de Jesús en la historia. El programa de los orantes es solo el Evangelio, es permitir que el Espíritu cree una manera de vivir sirviendo. Cada persona que sirve es una misión. Jesús, acogemos tu reclamo, aquí y ahora.

El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

No imaginábamos a Jesús con estos ropajes de siervo, ni a nosotros tampoco. Servir y dar la vida: un camino distinto, un camino de grandeza sorprendente, el camino de Jesús, el camino de los orantes, el camino misionero. Servir y dar la vida: una llama de amor y de bondad, una fe que da vida al mundo, una fuente de alegría. El cambio nace de los corazones donde ha entrado Jesús. Juntos andemos, junto a los jóvenes llevemos el Evangelio a todos.   

Feliz día del DOMUND

Mi abrazo y oración.

XXIX Semana del Tiempo Ordinario

http://www.cipecar.org/es/

Lunes,22 de octubre

“Guardaos de toda clase de codicia” (Lc 12,15)
La vida, afirma Jesús, no depende de la abundancia de los bienes materiales; pero muchas veces somos como el rico de la parábola que pone su confianza en los bienes y cosechas. Deja que esta enseñanza de Jesús se haga vida dentro de ti: ‘Para Dios es rico quien se desprende de lo que tiene’. Mis pobres y torpes manos quieren parecerse a las tuyas.
Dame fuerzas, Señor, para que permanezcan extendidas acogiendo entre sus palmas a los más necesitados.

Martes, 23 de octubre 

“Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas” (Lc 12,35)  
Jesús invita a los discípulos a permanecer vigilantes, a la espera de una Presencia. No tienen que adormilarse ni desanimarse sino esperar confiados porque Él viene, viene siempre; siempre está llegando en todo lo que acontece. Dichoso quien confía y espera en la noche  
Llévame dónde Tú quieras, por dónde Tú quieras, y cuándo tú quieras. Estoy en tus Manos. Mantén encendida mi lámpara con el aceite de tu confianza.

Miércoles, 24 de octubre

“Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre” (Lc 12,40)
Esperar la venida del Señor exige una vigilancia activa; estar atento a las responsabilidades del tiempo presente. Jesús, que no viene a juzgar sino a servir, te invita a mantenerte despierto/a preparado/a en actitud de servicio.
Mi fuerza y mi esperanza eres Tú, Señor, en Ti confío, no temo. Mi gozo y mi descanso está en Ti, Señor. Tu Amor despierta las fibras de mi amor para servir.

Jueves, 25 de octubre

“Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! (Lc 12,50)
Jesús camina hacia Jerusalén en obediencia a la voluntad del Padre afrontando decididamente toda oposición. Tu encuentro con el Señor suscita una respuesta de fe que puede crear división con otros valores del mundo.
Enciende en mi corazón la llama de tu amor, bautízame con tu Espíritu Santo, pera ser testigo de tu amor y de tu paz en el mundo.

Viernes, 26 de octubre

“¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? (Lc 12,56)
Jesús trae la última palabra del Padre a la humanidad; sin embargo los hombres no tienen la habilidad suficiente de descifrar los signos del reino presente en Jesús. Descubre las pequeñas señales del proyecto de Jesús que están brotando en nuestro momento histórico. Da gracias a Dios por ellas.
Tu reino es vida, tu reino es gracia, tu reino es justicia, tu reino es verdad, tu reino es paz, tu reino es amor. ¡Venga a nosotros, tu reino, Señor!

Sábado, 27 de octubre

“Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc 13,5)
Jesús aprovecha dos acontecimientos trágicos recientes para hacer una llamada general a la conversión. Ante Dios todos necesitamos convertirnos a sus caminos. Jesús espera pacientemente tu respuesta a construir una humanidad nueva, donde el fruto de la fraternidad universal abunde en nuestros pueblos.
Que el Agua de tu Espíritu Santo riegue mi huerto interior y lo fecunde, para que mis hermanos/as puedan venir a coger los frutos que necesitan.