Comentarios de Evangelio

19 de septiembre de 2021
XXV Domingo Ordinario
(Sg 2, 12.17-20; (Jc 3, 16 – 4, 3; Mc 9, 30-37)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Agosto (Ciclo B) 2021

1 de Agosto - XVIII Domingo Ordinario

8 de Agosto - XIX Domingo Ordinario

15 de Agosto - Asuncion de la virgen María

22 de Agosto - XXI Domingo Ordinario

29 de Agosto - XXII Domingo Ordinario

Septiembre (Ciclo B) 2021

5 de Septiembre - XXIII Domingo Ordinario

12 de Septiembre - XXIV Domingo Ordinario

19 de Septiembre - XXV Domingo Ordinario

26 de Septiembre - XXVI Domingo Ordinario

Ciclo B

“EL SILENCIO PROVOCA ACTITUDES DE ESCUCHA
Y DE DIÁLOGO ENTRE LOS PUEBLOS”

 “Dios es el silencio del cual proceden todos los sonidos” (Desierto de Las Batuecas)
“Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y esta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma” (San Juan de la Cruz).
Dios es el alfarero de nuestra vida y actúa en el silencio.
Pitágoras decía que “el inicio de la sabiduría es el silencio”, y Gandhi confesó que “su mayor arma era el silencio”.
Hemingway afirmaba que “el ser humano necesita dos años para aprender a hablar, y sesenta para aprender a callar”. Todas las religiones lo fomentan. ¿Será que el silencio es clave en la vida humana?

Objetivo. Romper muros: la experiencia de la belleza del silencio es necesaria para nuestra vida.
Tarea: Descubrir formas de escucha interior. Encontrar motivaciones para el silencio. “El que tiene un porqué profundo, soporta cualquier cómo”.
El silencio siempre nos lleva a la escucha de Dios.
El silencio permite escuchar los sonidos de la vida.
El silencio es el maestro que nos lleva a la interioridad. “De nada vale

que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda atrás” (Baltasar Gracián).
El silencio lleva a la comunión con el otro, compromete con el mundo de hoy.
El silencio es la cuna del diálogo. La escucha implica silencio. Cualquier persona necesita momentos de silencio, tanto más largos cuanto más grandes son sus responsabilidades.
El silencio abre el corazón y la mente a la escucha de lo que es esencial y verdadero
En el silencio todos nos hermanamos porque todos vamos adentro y desde dentro todos nos entendemos, no hay barreras.

¿Cómo dar espacio al silencio en nuestra vida? ¿Cómo apreciar el silencio? Importancia de las pausas.
Sentir la respiración. “Inspirar, espirar, inspirar…
Programa para el día”.
“Ir despacio hacia la fuente” (Principito).
Gustar la naturaleza, el arte. Cruzando despacio el paisaje.
Escuchar relatos vivos.
Explorar búsquedas sospechosas.

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

19 de Septiembre

Gracias, Señor, porque tu salvación
no reclama grandes sacrificios,
sino algo que está a nuestro alcance: servir a los demás,
Si solo los más importantes tuvieran acceso
a tu Reino, muchos de nosotros no podríamos entrar,
Pero Tú no quieres que nadie quede fuera
y nos has mostrado un camino asequible para todos.
Te pedimos perdón par no estar atentos
a los problemas y las preocupaciones de los demás.
Nuestro egoísmo nos lleva a preocuparnos
solo par la que nos afecta directamente,

.

mostrando indiferencia ante el sufrimiento de los hermanos.
Queremos acoger a los más débiles de nuestra sociedad,
aquellos que se encuentran desprotegidos,
los que están sin hogar a los extranjeros,
que despiertan recelos o sospechas.
Sabemos que Tú te haces presente en ellos
y que nos das la oportunidad de encontrarte
cuando atendemos sus necesidades.
Que tu Espíritu nos empuje
a dejar de lado nuestros intereses
y comodidades para servir a tus hijos queridos.

http://www.cipecar.org/

Lectura orante del Evangelio: Marcos 9,30-37

Esta crisis, si tiene algo de bueno -y ciertamente lo tiene- es precisamente devolvernos a lo esencial,
a no vivir distraídos por falsas seguridades (Papa Francisco
)

José Antonio Nieto (España)

Iba instruyendo a sus discípulos.
La oración necesita verdad. De ahí la urgencia de una formación, que nos despoje de mentalidades falsas. La instrucción es vital para que la vida crezca y no se estanque. Si queremos orar y amar, hemos de alimentarnos con las grandes verdades de la fe, hemos de acoger la manera de pensar y de vivir de Jesús. El mejor maestro para este tiempo difícil pero hermoso es él. Jesús es el libro verdadero donde vemos las verdades (Santa Teresa).El Espíritu mantiene encendido el fuego y nos ayuda vivir plenamente acogiendo la gracia del presente, incluso con los riesgos que ello conlleva. Espíritu Santo, enséñanos a andar en verdad. Cuida nuestra fidelidad al Evangelio.

El Hijo del hombre va a ser entregado.
En la escuela de Jesús, se trata de ser fieles al presente y, al mismo tiempo, libres y abiertos al horizonte de Dios, inmersos en su misterio de amor. Jesús no tiene miedo a entregar la vida, no tiene miedo a la muerte, confía en el Padre. Orar es entrar en el mundo interior y profético de Jesús. Andando junto a él, todo, también la cruz, se ve de modo diferente. Unidos a él, descubrimos en la vida entregada una fecundidad y alegría muy grandes. Al mirar a Jesús en la cruz sentimos la fuerza para amar y no contentarnos con solo palabras. Enséñanos, Espíritu Santo, la ciencia de la cruz. Quítanos los miedos.

¿De qué discutíais por el camino?
¿Nos movemos, también nosotros, al igual que los discípulos, por criterios de poder y dominio: Quién es el primero, el más grande, el más perfecto? ¿Utilizamos la oración para creernos mejores y con

más derechos que los demás? El amor queda fuera de este juego. Si queremos orar en verdad, tenemos que ir más allá de este juego de intereses. El amor de Jesús nos hace a todos iguales. Ponemos ante ti nuestros diálogos interiores. Tú puedes cambiarnos el corazón.

Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Este es el compromiso firme con los valores del Evangelio. ¿Cómo nacerá ese mundo nuevo que deseamos en los adentros? ¿Cómo abriremos las puertas para acoger a los refugiados y compartir con ellos el pan y la amistad? Miramos a Jesús, para encontrar en él intuiciones nuevas. Jesús nos regala una perla preciosa: perderse a sí mismo para que ganen otros, servir para que otros recuperen la dignidad, agacharse para levantar a los que están caídos. “La única autoridad creíble es la que nace de ponerse a los pies de los otros para servir a Cristo” (Papa Francisco). Espíritu Santo, gracias por enséñanos a entrar en la lógica de Jesús, en la lógica del amor.

El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
La acogida a los pequeños nace de la amistad con Jesús. ¿Probamos a vivir, como José y María, para que la humanidad se vuelva del revés? ¿Nos atrevemos a pensar de esta manera y a actuar como pensamos? Enséñanos, Espíritu Santo, a acoger y servir.     

Buen domingo del Señor.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

http://www.cipecar.org/

EVANGELIO ORADO

Lunes, 20 de septiembre
“Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz.” (Lc 8,16)
Jesús es tu luz y es la luz del mundo. Pero, ¿qué hacer para que esa luz cruce el abismo y llegue a tu corazón? Y ¿cómo hacer para que te apropies de las verdades profundas? Tu vida es un candil en medio de la casa. Los que vienen necesitan tu luz para no tropezar.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu. Y déjame sentir el fuego de tu amor en mi corazón.

Martes, 21 de septiembre     SAN MATEO, apóstol y evangelista
“Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió” (Mt 9, 9).
Jesús pasa mirando a la gente. En toda situación hace presente la luz de su amor. Mateo era un pecador, un excluido, pero llevaba dentro el deseo vivo de salvación. Jesús lo llamó y le cambió la esclavitud del dinero por la libertad del seguimiento. Le abrió las puertas de la comunidad, porque el amor rompe las fronteras que trazan los juicios.
Jesús, sé que estás cerca de nosotros. Tu amor rompe las distancias y nos hace hermanos de todos. Sana las heridas de nuestros corazones. 

Miércoles, 22 de septiembre
“Los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndolesNo llevéis nada por el camino” (Lc 9,2.3).
La misión esencial del discípulo es anunciar el Reino de Dios, curar heridas, levantar la dignidad de todo ser humano. No llevan nada, para que su interior esté ocupado por la presencia de Jesús y el aliento del Espíritu. No llevan nada para ser peregrinos de novedad. Se sacuden el polvo de los pies para que no se les quede dentro lo negativo.
Tu vida es un espacio humano habitado por la Trinidad y debes anunciarlo. Señor quiero seguirte, ligero de equipaje, pobre y libre, con plena confianza en ti y en tu proyecto de amor.

Jueves, 23 de septiembre
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?». Y tenía ganas de verlo” (Lc 9,9).
Herodes está inquieto. Quiere encasillar a Jesús para domesticarlo, pero no sabe cómo. Sírvete tú de la pregunta del tirano para acercarte a Jesús y contemplar su rostro de cerca. ¿Quién es éste en cuya mirada se percibe un amor tan profundo, que toca nuestras raíces?
¿Quién es éste? Es Jesús, tu Señor. Aquí tienes mi vida, Jesús. Deseo que se cumpla en mí tu plan de amor para todos. Enséñame a hacerlo sin pretensiones de grandeza, con mi vida sencilla de cada día.

Viernes, 24 de septiembre
“Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó: ¿Quién decís que soy yo?” (Lc 9, 18.20).
Esta pregunta no te la haces tú, te la hace Jesús. Es desafiante; sólo tú la puedes responder: Eres el centro de la historia y del universo. Eres mi Dios y Señor. Eres la luz, la verdad, más aún, el camino, la verdad y la vida. Eres el pan y la fuente de agua viva, que satisface mi hambre y mi sed. Eres mi pastor, mi guía, mi consuelo, mi hermano, compañero y amigo de mi vida.
Juntos andemos, Señor. Por el camino que me lleves, nada temo porque sé que caminamos juntos y tu mano me sostiene.

Sábado, 25 de septiembre
Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres» (Lc 9, 43.44).
Jesús se metió en situaciones que él sabía le iban a abocar a la cruz. Le sostenía la relación con el Padre. De la experiencia de su amor sale la verdadera profecía. Amó la vida y supo para qué vivía. Se metió en los problemas del ser humano y de la casa común. Mientras, los discípulos discutían para ver quién era el más importante.
Me descalzo ante ti, mi Señor, porque el terreno que piso es santo. No comprendo tu actuar, sobrepasa mi saber, confío en tu palabra y en tu amor.