Comentarios de Evangelio

1 de noviembre de 2020
Fiesta de Todos los Santos
(Ap 7, 2-4.9-14; 1 Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Octubre (Ciclo A) 2020

4 de Octubre - 27° Domingo T.O.

11 de Octubre -28° Domingo T.O.

 

18 de Octubre- 29° Domingo T.O.

25 de Octubre -30° Domingo T.O.

Noviembre (Ciclo A) 2020

1 de Noviembre - Fiesta de todos los Santos

8 de Noviembre -32° Domingo T.O.

15 de Noviembre -33° Domingo T.O.

22 de Noviembre- 34° Domingo T.O.

29 de Noviembre -1 Domingo de Adviento

Ciclo A

A la espera de la Palabra

La esperamos con todos los santos. Y, enseguida, la pregunta: ¿Qué hay que hacer? O mejor: “¿qué tales habremos de ser?”. ¿Cómo descubrir lo que ya somos? El Espíritu, por medio de la Palabra, viene en nuestra ayuda.

La Palabra, más que normas, nos regala el camino de Jesús, que sale del Padre para crear vínculos con la humanidad. Y lo hace de una forma sorprendente, creativa, abrazadora, gozosa.

Las bienaventuranzas son caminos, impensables para nosotros, trazados a contracorriente, pero llenos de vida y de alegría. ¿Qué tal si no aprendemos a correr en contra de nuestra felicidad?

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

1 de noviembre
Señor, te damos gracias por todos los santos,
por todos los hombres y las mujeres
que te han conocido,
y este conocimiento ha transformado sus vidas.
tu has limpiado su corazón
para que te puedan contemplar,
y esa contemplación los ha santificado.
Comparten la alabanza de los ángeles en el cielo,
pero también conocen los sufrimientos de la humanidad.
Han creído y han vivido las bienaventuranzas,
y ahora son bienaventurados.
Han soportado dificultades y persecuciones,
sufrimientos e incomprensiones,
calumnias y contrariedades,
pero lo han vivido todo con fe, con esperanza
y, sobre todo, con caridad.
ru no los has abandonado,
los has rescatado y les has permitido
vivir la plenitud de tu paternidad.
Son un ejemplo para nosotros,
un testimonio vivo que nos anima a seguir sin desfallecer,
soportar pacientemente los momentos de tribulación,
consolados por la esperanza que jamás nos defrauda.
Señor, purifícanos de nuestras carencias,
haznos limpios de corazón para que podamos contemplar tu rostro.

2 de noviembre

Señor; gracias por no abandonarnos
en la tragedia de la muerte.
Gracias por ser una puerta abierta a la esperanza,
por ir por delante abriendo camino,
por prepararnos una estancia en la casa del Padre,
por querer que vivamos allí donde tú estás.
¡Qué gran privilegio,
que hayas dispuesto un sitio para alojarnos!
Nos acoges en tu casa, nos preparas la mesa,
nos proteges como un muro seguro,
atiendes nuestras necesidades.
Gracias porque cuidas de nuestros difuntos,
de nuestros padres y madres, abuelos y abuelas,
quizás hijos e hijas, hermanos y hermanas,
amigos y amigas, esposo o esposa.
Los echamos de menos,
pero nos consuela saber que Tú los acoges,
y que un día nos encontraremos contigo y con ellos.
Entonces te veremos cara a cara
y celebraremos con plenitud la fiesta del amor.
Esta es nuestra fe que nos anima a vivir en Ti,
porque, cuando la muerte venga a visitamos,
nos sentiremos seguros
sabiendo que Tú continuas a nuestro lado.

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Lectura orante del Evangelio: Mt 5, 1-12ª

"Del Evangelio surge para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación,
al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con la humanidad entera como vocación de todos. Fratelli tutti."

José Antonio Nieto (España)

Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Apoyados en la palabra de Jesús, esperamos un final feliz para todos los pobres de la tierra. Ya era hora de que la historia diera un vuelco.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Confiados en la palabra de Jesús, sabemos que los que han resistido en el sufrimiento encontrarán una tierra donde danzarán de alegría. “Mi única misión en la vida era ser bueno” (C. Foucauld).

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Siguiendo a Jesús, confiamos que los que han llorado, de mil maneras, aquí en la tierra, encontrarán un consuelo pleno y una salud total. Dios es sorprendente y grande en sus designios.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Esperando en la promesa de Jesús, creemos que la bondad inagotable del Padre colmará la sed de justicia que se ha quedado sin saciar en tantos corazones.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Con los ojos puestos en Jesús, esperamos que los que han mirado con misericordia las heridas de  la humanidad se encontrarán con la mirada misericordiosa del Padre de Jesús y de todos, con su abrazo lleno de ternura.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Con la transparencia de los limpios confiamos en que los que han andado en verdad en esta vida verán un día, cara a cara, el rostro de Jesús, la Verdad en quien no hay engaño.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Haciendo nuestra esta palabra de Jesús, esperamos que todos los que han sido artesanos de paz, amando en el anonimato de la vida cotidiana, serán llamados hijos de Dios. La santidad consiste en aprender a ser hijos felices de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Confiados en Jesús, esperamos que, un día, coronas de triunfo adornarán las cabezas de todos los que han sido perseguidos, refugiados, abandonados a su suerte. La verdadera santidad es una gracia, es la obra que Dios hace gratuitamente en nosotros.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Aunque nos tengan por tontos aguardamos que se cumpla la dicha en todos los que han sido menospreciados por ser amigos de Jesús. Nuestra opción, la de hoy y la de cada día: ser santos, sí, buenos y felices.

Alegraos y regocijaos.
Caminos impensables para nosotros, trazados a contracorriente, ¡cuántas veces nos han dicho lo contrario!-, pero llenos de vida y de alegría. Hacemos fiesta grande al celebrar el triunfo de todos los santos. Con Jesús, y con ellos, optamos por vivir alegres y contentos, porque esa es nuestra vocación y nuestro futuro. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu.

Feliz domingo y nuestro recuerdo
ante nuestros seres queridos.

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO ORADO

Lunes, 26 de octubre

 “Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios” (Lc 13, 12.17).
Lo que Jesús realiza en sábado es una celebración en su sentido más profundo. Para Jesús, el sábado no está hecho para prohibir las obras de misericordia, sino para fomentarlas. Jesús te mira, te llama y te sana, Su tiempo es tiempo de salvación. Ésta es la verdadera alegría que nadie te podrá arrebatar.
Jesús, mírame a mí también. Bien sé yo que tu mirar es amar Y tu amor misericordia. Mi alegría, proclame tu gloria.

Martes, 27 de octubre 

“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza… a la levadura…” (Lc 13, 19.21).
Con estas dos parábolas, Jesús quiere infundir en sus discípulos la esperanza. Su Reino, su presencia, crece a pesar de las oposiciones y se nos da para que en libertad le dejemos crecer. Descubre la semilla del reino que llevas en tu interior. Pon tu esperanza en ella. Es ella la que dará fecundidad y plenitud a tu vida.
Aquí estoy Señor, pobre tierra que nada sería sin la semilla de tu Reino. Ayúdame a hacerla crecer para que sea, como Tú, pan para todos. 

Miércoles, 28 de octubre

SANTOS SIMÓN y JUDAS, apóstoles

“Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades…. y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos” (Lc 6, 18-19).
Jesús ora toda la noche, y con la fuerza de su oración llama a los discípulos, hace apóstoles y cura a todos los que se acercan a Él. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.
Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe  para que tu fuerza nos cure?

Jueves, 29 de octubre

Es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lc 13, 33).

Jesús se encamina hacia su muerte libremente, por amor y quiere que libremente también acojamos su salvación. ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Escoge vivir bajo su amor… y camina en paz hacia la meta.

Cúbreme con tu sombra, Señor, nada temeré en el camino. Y bendeciré tu nombre, ante mis hermanos.

Viernes, 30 de octubre

“Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió» (Lc 14, 4).

En el marco de una comida, y un día de sábado, Jesús realiza una curación, porque ha venido para derrochar misericordia y liberación. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe para que tu fuerza nos cure?

Sábado, 31 de octubre

“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc 14, 11).

Jesús conoce bien el corazón del ser humano y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos. A Él le atraen los corazones humildes. María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.

Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava