Comentarios de Evangelio

9 de diciembre de 2018
II Domingo de Adviento

(Ba 5, 1 - 9 ; Ph 1, 4-6. 8-11 ; Lc 3, 1-6)

- Oración (La misa de cada día: Jordi Vila i Borràs)

8 de Diciembre

Santa María, Madre de Dios,
tú que fuiste creada toda pura
para que pudieras traer al mundo
al que ha venido a rescatamos
de la suciedad del pecado,
gracias por tu si a la Hamada del ángel,
gracias por someterte a la voluntad de Dios,
tu que eres la más libre de las criaturas.
Santa María, Madre nuestra,
Dios te ha hecho tan sublime
que algunos te imaginan lejana.
Pero una madre nunca está lejos,
Y eres de carne y hueso como nosotros.
Acompáñanos en nuestro camino
tal como acompañaste a Jesús.
Cuida de nuestro crecimiento espiritual
y enséñanos a decir que si
a las llamadas de Dios como tú hiciste.
Que la belleza de tu vida
nos motive para hacer casa de tu gran consejo:
Haced lo que él os diga.

9 de Diciembre

Sucedió en tiempos de Tiberio, Poncio Pilatos,
Herodes, Felipe y Lisanias, Anás y Caifás,
personajes oscuros que no han marcado época.
ni han cambia do la historia.
Pero algún día y en algún lugar tenía que pasar,
aunque fuese en un rincón remoto del imperio.
Lo importante es que sucedió,
que has venido entre nosotros.
Mi Vida, Señor, ya lo sabes,
está llena de días insulsos y oscuros,
y me alegra tanto saber que te da igual,
que esto no es óbice para que Vengas a mi
cuando quieras y como quieras
y tomes poses ion de mi corazón.
Quiero prepararte el camino,
rellenar las hondonadas en que caigo a menudo
perseverando en la oración
y en la escucha de tu palabra,
allanar las montañas de mi egocentrismo
compartiendo con los demás
y sirviendo a los que más lo necesitan.

Lectura orante del Evangelio: Lucas 3, 1-6

El Adviento nos invita a dejarnos sorprender por el Señor” (Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

En el año décimo quinto del reinado del emperador Tiberio… vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.
La Palabra no está encadenada a lugares importantes, ni a status de poder, ni a personas señaladas; se hace presente en el desierto, a un hombre solitario. La Palabra creadora se mueve con libertad, va a donde quiere, llama a quien quiere. La Palabra se hace humanidad, se hace misericordia. Entrando en hombres y mujeres, hace de ellos amigos de Dios y profetas, capaces de leer los signos de los tiempos y de contar la historia de otra manera. Todas las Palabras de Dios miran a Jesús, que es la Palabra definitiva, en la que el Padre nos dice su amor. La oración es la fiesta de la Palabra en la interioridad. Así la vivió María. 
Jesús, Palabra única. Tú nos abrazas dentro. Te abrazamos.
  
“Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión”.
La Palabra, como las raíces, se mueve por dentro, creando vida nueva. Los sabios y poderosos del mundo no se enteran de su presencia transformadora. Los acontecimientos decisivos de la historia se preparan y acontecen fuera de los ámbitos del poder. Un hombre, escondido en el silencio del desierto, abierto a la Palabra, será quien anuncie caminos de conversión. Una mujer, María, con la Palabra dentro, dejará los caminos sembrados de alegría. Así actúa el Espíritu. Hoy sigue manifestándose en mujeres y hombres, sencillos y limpios de corazón, que llevan la bondad y la ternura de Dios, pidiéndonos un cambio de vida. Quien lleva dentro la Palabra no puede hacer daño a otro ser humano. Quien sigue el rastro creador de la Palabra no puede destruir el planeta Tierra que Dios nos ha regalado como morada. Cuando oramos, llevamos dentro la Palabra y nos dejamos embellecer por ella. 
Jesús, gracias, por venir a nosotros. Te alabamos y te bendecimos.

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”.

¿Cómo responderemos a esta llamada que nos hace Dios en el Adviento? Juan, que no puede callar la novedad inaudita de esta Palabra de vida que visita los pueblos, nos lo dice: “Preparad el camino del Señor”. ¿Y cómo lo haremos? Buscando en estos días el silencio interior para escuchar la Palabra en los adentros; mirando a María, para descubrir en ella señales de esperanza; viviendo nuestra fe en comunidad para experimentar el ánimo de los hermanos; yendo al encuentro de las necesidades de los más pobres. 

María, enséñanos, a preparar el corazón para acoger a Jesús. Él es nuestra Navidad.   

“Y toda carne verá la salvación de Dios”.

Dios es fiel a sus promesas, nunca rompe con nosotros. Los profetas han preparado caminos; han sido candelas encendidas en la noche. Pero cuando llega Jesús, Palabra de amor y de vida para todos, comienza algo totalmente nuevo, ya no es necesaria la luz de las lámparas; él ilumina a todos con su luz, alegra a todos con su salvación. En Jesús, todos descubrimos el derecho a reír, sin avergonzarnos. Nuestros rostros llevan dibujado su rostro de bondad y ternura. 

Jesús, que te vean nuestros ojos; que los ojos de todos te vean y se alegren.     

¡Feliz tiempo de Adviento!
Preparemos el camino.

Un abrazo y mi oración.

II Domingo de Adviento
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EVANGELIO ORADO

EVANGELIO DIARIO II Semana de Adviento

Lunes, 10 de diciembre  

“Un día estaba Jesús enseñando… Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico…. Lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús…  Para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados - dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa” (Lucas 5, 17-26).   
Nos admira la compasión de Jesús, su energía sanadora y su mirada penetrante que va más allá de las apariencias externas. Su amor libera de tantas ataduras físicas, psíquicas, morales que nos imponemos nosotros o nos encontramos en el contexto en el que vivimos. Mirar a Jesús nos llena de confianza y comunica libertad y vida para amar.     

En tus labios se derrama la gracia. En medio de mis noches, Tú actúas silenciosamente en mi corazón.

 Martes, 11 de diciembre   

“Vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños” (Mt 18,14)  
Dios está siempre saliendo hacia los pequeños de la tierra. Los alcanza a base de gracia. “Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella” (San Juan de la Cruz). Si quieres participar en la experiencia misionera de la Trinidad, ofrece a los más pequeños lo mejor de tu corazón.  

Me buscas, Padre. ¿Qué haré yo para acoger tu abrazo? ¿Qué para responder a tus besos? 

 Miércoles, 12 de diciembre  

“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mateo 11,28-30)   
¿Quién se atreve hoy a decir estas palabras de Jesús? ¿Quién tiene tanta gratuidad en su interior como para acoger el cansancio y el agobio y responder con la ternura que alivia? ¿Quién está dispuesto a unir a otros sus manos y su voz para formar una red solidaria que proclame desde las orillas de la tierra estas palabras de Jesús?    

Voy a ti, Señor Jesús, con mis hermanos/as, que sufren el cansancio, la desesperación el sin sentido de la vida. Descansa nuestro afligido corazón.  

 Jueves, 13 de diciembre    

“Dijo Jesús a la gente: Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo… El que tenga oídos que escuche” (Mateo 11,11-15).   
Dios es gratuito. ¿Será por eso que cuesta tanto entenderlo? Intenta vivir hoy gratuitamente y serás la cara humana de Dios, serás el pobre que ama a los pobres. Acoge la Palabra aunque tu mente no la entienda. Déjala reposar en tu interior.  
Si acepto tu mirada me dejas vestido de tu gracia. Si acojo tu amor me brota la alabanza en los adentros.  

Viernes, 14 de diciembre  
SAN JUAN DE LA CRUZ  
 “Dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación?... Vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Tiene un demonio. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios” (Mateo 11, 16-19).   
¡Qué triste y duro reproche el de Jesús! ¡Cómo nos cuesta percibir el rostro de Dios humano, cercano, caminando a nuestro lado, vivo en tantos rostros desfigurados! La sabiduría de Dios desborda nuestro entendimiento. Sólo los pobres y humildes la ven.  
Algún día vendrás, Espíritu del gozo, como viento fuerte, me pondrás en mi sitio y yo danzaré para ti con los pobres de la tierra.   “El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa” (San Juan de la Cruz).  

Sábado, 15 de diciembre     
"Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías? Él les contestó: Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecea manos de ellos. Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan, el Bautista” (Mateo 17, 10-13).   
Qué dolor cuando un ser humano es pisoteado, orillado, violentado, ninguneado? ¡Qué oscuridad, del hombre y de Dios! Aporta tu granito de arena en alguna de las mil tareas que el Espíritu hace surgir cada día a favor de la dignidad del ser humano.    

¡Qué abajo te colocas para levantar a los abajados! ¡Qué grande es tu amor, Señor! ¡Qué novedad y verdad aportas a la vida! 

II Semana de Adviento

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2ª semana de Adviento: CON LA VIDA LEVANTADA

ITINERARIOS EN EL ADVIENTO
Adviento es tiempo para levantar la mirada y orientar los ojos hacia el Dios que viene y nos busca. El reino de Dios está cerca, está en medio de nosotros, está dentro de nosotros. La sociedad nueva basada en la paz, en la justicia, en el respeto y aprecio a todas las culturas, está cerca. Por muy lejos que esté lo nuevo de nuestras expectativas, siempre está cerca porque el reino es de Dios y El nunca se aleja de la humanidad.
Levantamos la mirada para creer que lo imposible para nosotros sigue siendo posible para Dios. Dios es el sembrador de promesas sorprendentes en el corazón. Tenemos delante una semana para el aprendizaje de la confianza en el Dios de lo imposible.  

¡Levantemos el corazón!  
¿Por qué el mundo tiene que ser como lo vemos? ¿Por qué unos tienen las mesas repletas, y vacías otros? ¿Por qué tienen que ocasionar tantos estragos las diferencias? ¿No pueden ser las cosas de otra manera? Dios a todo le da un vuelco. Nos invita a soñar y a realizar los sueños imposibles. Los profetas han intuido este mundo nuevo y no se lo han callado, han salido a las calles y a los caminos para gritarlo. Así siguen sonando de extrañas y, a la vez, fascinantes, las palabras que le puso Isaías al sueño de Dios.

“Habitará el lobo con el cordero,
la pantera se tumbará con el cabrito;
el novillo y el león pacerán juntos;
la vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león comerá paja con el buey”.  
   
¡Que viene Dios!  

Viene un Dios empobrecido, abajado, pequeño, como señal. Le ha hecho pequeño el amor. Viene al encuentro de una muchedumbre de empobrecidos, por el ansia de acumular de los menos. Viene al encuentro de una humanidad herida por las guerras, por el hambre, por la enfermedad.  

La fuerza de los testigos  

Dios nos regala testigos para el camino, personas que comparten con nosotros desde la distancia comportamientos, sentires, búsquedas y anhelos profundos. Uno de ellos es Juan el Bautista. En largas horas de intimidad con Dios ha encontrado el manantial de donde brota la justicia. En las horas de silenciosa adoración en el desierto, Dios le ha dejado prendido en su corazón un fuego que no se apaga.  
Juan es testigo en medio de la noche. Arropado por la noche, cubierto de la soledad del desierto, da su testimonio del proyecto revolucionario de Dios sobre la historia. Mientras se alimenta con los regalos del Dios providente y cercano, se le va recreando una esperanza que vence a la muerte.  

En el desierto humano de la incredulidad, del desconcierto, de la indiferencia, Juan mantiene levantada la llama de una vida nueva. El fuego que lleva dentro se le asoma en la palabra apasionada que pronuncia en las encrucijadas de los caminos. Bautiza con agua, pero prepara caminos al que bautizará con Espíritu Santo.  

  • ¿Dónde están hoy los testigos del Reino, los que preparan caminos?
  • ¿Dónde están los hombres y mujeres, dispuestos a poner voz a la manera de actuar de Dios?
  • ¿Dónde están los nuevos cantos, tiernos y a la vez fuertes, que cuentan las historias de ese Dios que saca a los pobres de la charca fangosa, que libera a los cautivos de todo poder, que condena el lujo insolidario, que rompe las cadenas que han blindado el pan, que era para todos?   

¿Qué tenemos que hacer?  

Un hermano, también testigo, Dom Bernardo Olivera, nos regala sus pistas:

  • Abrazar la noche de la precariedad como una magnifica oportunidad para crecer en fe, esperanza y amor.
  • Evitar vanos y superfluos lamentos.
  • Desconfiar de esquemas mentales que apagan la brasa que aún arde debajo de las cenizas.
  • No confundir espiritualidad con ideología, la primera es portadora de vida, la segunda es mutiladora de los vivientes.
  • Pedir al Espíritu capacidad de riesgo a fin de aventurarse por caminos desconocidos y correr la gran aventura que consiste en dejarse guiar y llevar por El.
  • Abundar en el buen humor, sobre todo cuando el humo nubla, los ojos lloran, el aire falta y el fuego quema y vienen ganas de gritar pidiendo socorro.  

Nuestra oración

Nos regalas, Señor, tu mirada.
Y contigo miramos la vida.
Miramos la geografía del mundo.
Miramos los rostros.
Miramos a los que sufren.
Miramos a los que se han quedado en las orillas.
Miramos el corazón de todo para ver en todo tu amor.
Miramos las ramas verdes que brotan en el desierto.
Miramos los milagros pequeños de cada día.

Te miramos a Ti, que vienes al encuentro.
Miramos y miramos.
Esperamos y confiamos.
Levantamos y cuidamos la vida.
Marana tha. Ven, Señor Jesús.