Comentarios de Evangelio

21 de enero de 2018
3° domingo del tiempo ordinario

(Jo 3, 1-5. 10 ; 1 Cor 7, 29-31 ; Mc 1, 14-20)

- Oración (La misa de cada día: Jordi Vila i Borràs)

21 de enero
Dicen que los jóvenes pierden el tiempo soñando
y los viejos recordando.
Las dos cosas nos hacen cerrar los ojos,
desconectar de la realidad.
Eres tú, Señor, quien ha creado este mundo
y me regalas el momento presente.
Sería una falta de respeto menospreciarlo.
No se puede decir que sea el paraíso,


pero precisamente por esto
tu has venido a establecer tu Reino
y cuentas conmigo, y me llamas.
Enséñame a rezar con los ojos abiertos,
a discernir tu presencia
y las semillas de tu Reino
en los hechos y las personas
que me pones delante.

Lectura orante del Evangelio: Marcos 1, 14-20 

Si se promueve la Lectio Divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia” (Benedicto XVI).
Espíritu Santo, te necesitamos para comprender y llevar al corazón y a la vida el mensaje de Jesús en este evangelio. ¡Ven!

José Antonio Nieto (España)

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea.
La entrega, la traición, al profeta Juan, no asusta a Jesús. Nadie le ata las manos. La muerte de un mensajero nunca es una derrota. Jesús viene del desierto con un mensaje liberador en el corazón. Marcha a Galilea, el pueblo contaminado de paganismo, al que los judíos ortodoxos veían mal. Se acerca a los pobres y desheredados, a los enfermos y maltratados, a los más necesitados de respiro y liberación. Tenemos delante este rostro de Jesús en camino y ponemos ante él todo lo que nos paraliza. Él nos ayuda con palabras y con obras, nos da aliento. Hacemos nuestras las palabras que Teresa de Jesús le oyó al Señor: “Diles (a todos tus miedos)… que si podrán por ventura atarme las manos” (R 19). 

A proclamar el Evangelio de Dios.
Jesús anuncia una estupenda noticia, una Buena Nueva: Dios nos ama. Es nueva, porque viene de Dios, y es nueva, porque Dios es su contenido: Dios, él mismo, es la mejor Buena Nueva. Con este anuncio quiere llenar de alegría y esperanza nuestra vida. Jesús nos llama siempre de nuevo; nos da la mano para que nos levantemos. Nos llama para que compartamos con él su manera de entender la vida. “ Mirad que convida el Señor a todos” (Santa Teresa).

‘Se ha cumplido el tiempo’.
Con Jesús llega la plenitud. Ya no estamos de espera. Este es el tiempo importante, la hora de la verdad, el momento decisivo. El aquí y ahora de nuestra vida es el tiempo de gracia, la oportunidad. No hay que dejar las cosas importantes para mañana. Es hora de comenzar, ¡ahora!, ¡ya! La plenitud no vive en el mañana sino en el ahora precario que encierra un SÍ de Dios a nuestra vida

y un sí nuestro sin excusas y sin esperar a mañana… ¡Esta es nuestra casa! “Jesús es un tesoro de vida y amor que no puede engañar” (Papa Francisco).  

‘Está cerca el Reino de Dios’. 
El Reino es la presencia amorosa de Dios, que se ha hecho cercanía y que hay que acoger con gozo y fe. El Reino “es una pasión de vida y amor que no puede engañar… que vuelve a cautivarnos una y otra vez” (Papa Francisco). Despertar esta presencia es tarea del Espíritu: “Si os acostumbráis a traerle (cerca de vosotros) y Él ve que lo hacéis con amor… no le podréis echar de vosotros… Procurad representar a Cristo dentro de vosotros…No parece fue en su mano apartarse un momento de nosotros” (Santa Teresa). Jesús siempre está haciéndonos “llamamientos… para que nos acerquemos a Él” (Santa Teresa). 

‘Convertíos y creed en el Evangelio’. 
Nos detenemos en estas palabras de Jesús, que “llenan de alegría el corazón y la vida entera” (Papa Francisco). ‘Convertíos': cambiad de rumbo, cambiad de mentalidad. El comportamiento, cada vez más profundo de Jesús será lo que nos ayude a cambiar de mentalidad. ‘Creed la Buena Noticia’: Dios es amor, don total. Es posible creer esto porque Jesús nos merece confianza, nos fiamos de él. “¡Oh Señor mío, que si de veras te conociésemos, no se nos daría nada de nada, porque dais mucho a los que del todo se quieren fiar de Ti!” (Santa Teresa).

¡Feliz Domingo! … a convertirse al Evangelio!!!!!...
Un abrazo y mi oración.

DOMINGO III del T.O. - Marcos 1,14-2
LECTIO DIVINA

1- INVOCA AL ESPÍRITU

Espíritu Santo, te necesitamos para comprender y llevar al corazón y a la vida el mensaje de Jesús en este evangelio

 Motivación
“Permanezca cada uno en su celda, o en las proximidades, meditando día y noche la Sagrada Escritura y velando en oración, a no ser que se halle justamente ocupado en otros quehaceres” (Regla del Carmelo).  
“La lectio divina es un encuentro privilegiado con el Señor”

2- LECTURA: Qué dice el texto de Marcos 1,14-20  

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio”. Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

El profeta entregado, traicionado (paradídomi). Por el rey Herodes, a quien denunció su comportamiento inmoral (Lc 3,18-20). La prisión de Juan Bautista no asustó a Jesús. Vio en ella una señal de la llegada del Reino. La muerte de un mensajero nunca es una derrota.  
Se marchó a Galilea. Zona fronteriza (toda una descalificación para un judío). Donde está el pueblo más pobre y desheredado, el más enfermo y maltratado por los poderosos. Lejos de Jerusalén. Anuncia el reino en contacto directo con las gentes más necesitadas de respiro y liberación.  
Proclamar la Buena Nueva de Dios. (Evangelion no significa evangelio: escrito del NT.) Hemos confundido el estuche con la joya. Evangelion significa esa estupenda noticia que Jesús descubrió y nos comunicó de parte de Dios. Nueva porque viene de Dios y porque Dios es su contenido: Dios, él mismo, es la mayor Buena Nueva.  

Cuatro aspectos de la Buena Nueva:

Se ha cumplido el tiempo (Kairós). El tiempo importante, el momento de la verdad, el momento decisivo. No por observar la Ley, sino por gracia.  
Está cerca el reino de Dios. (Basileia: Reinado, mejor que reino). Jesús no anuncia una doctrina sino un acontecimiento que está ya ocurriendo y que hay que acoger con gozo y fe. No es fruto del esfuerzo. Ya está dentro de nosotros, aunque no lo sepamos (Lc 17,21). Es su pasión.  
Convertíos (metanoia: cambio de rumbo, cambio de mentalidad). El cambio comienza con una nueva manera de ver la realidad más que con sentimientos de culpa. Todos lo necesitamos, no solo los “malos”. Será el conocimiento cada vez más profundo de Jesús, viendo lo que dice y hace, lo que hará posible esa conversión.  
Creed en la Buena Noticia (pisteute). Lo que nos ha dicho Jesús es increíble, pero es cierto. Dios es amor: don total, absoluto y eterno. No es fácil comenzar a pensar de una forma nueva. Esto es posible por un acto de fe, una confianza en una persona. “Me fío de ti, Jesús”.
Formar comunidad. Jesús, itinerante por el mar de Galilea, pasa, mira, llama. Cuenta con personas que le siguen de cerca y están dispuestas a compartir con él su manera de entender la vida.  
Llamada de los primeros discípulos. Es Jesús quien toma la iniciativa, el poder de su mirada, la autoridad de su palabra: “Venid”. El seguimiento de Jesús aparece expresado con “seguir detrás de”. ¿Un amor a primera vista? Marcos piensa en el ideal: el encuentro con Jesús

tiene que producir un cambio radical en nuestra vida. Pero ¡la llamada comienza y vuelve a empezar siempre de nuevo! (Jn 1,39; Lc 5,1-11). Al discípulo no o define lo que deja, sino a quien escoge. Se marcharon en pos de él. El seguimiento de Jesús es mucho más que saber muchas cosas acerca de Él, más que recibir unos sacramentos, más que rezar y hacer oración. Seguir a Jesús es aceptarle sin condiciones, para intentar vivir como él vivió. El seguimiento de Jesús implica: creer lo que él creyó, interesarse por lo que él se interesó, mirar a las personas como él las miró, amarlas como él las amó.

3- MEDITACIÓN: ¿Qué nos dice el texto?

Recibo la palabra como dicha directamente a mí.  
Todo comenzó en Galilea. ¿Dónde comenzó mi relación con Jesús?, ¿a qué lugares y personas está asociado mi seguimiento de Jesús? ¿Cuántas llamadas han hecho falta en mi vida para que reconozca que es Jesús quien me llama para transformar mi vida?  
Hablando de cambio ante la llegada del Reino: ¿cómo ha de cambiar mi mentalidad?, ¿a qué conversión me llama Jesús hoy? ¿Qué significa hoy para mí ser discípulo, discípula de Jesús?    
Jesús te llama al seguimiento cada día, en este momento. ¿Qué llamadas me hace hoy Jesús? 
¿Meternos en política? Un hecho político, la prisión de Juan, llevó a Jesús a iniciar el anuncio de la Buena Nueva de Dios. ¿Cómo me influyen los hechos políticos en el anuncio del Reino?  

4- ORACIÓN: ¿Qué le digo a Dios?

 “Bendito seáis por siempre, que aunque os dejaba yo a Vos, no me dejasteis Vos a ml tan del todo, que no me tornase a levantar, con darme Vos siempre la mano; y muchas veces, Señor, no la quería, ni quería entender cómo muchas veces me llamabais de nuevo” (Vida 6,9).  
Pide: Venga a nosotros tu reino. Agradece la llamada que Dios te hace, a través de Jesús, a ser su discípulo. Agradece las llamadas de cada día a seguirle.
Recuerda tu vocación con sus momentos gozosos y sus momentos dolorosos. Ponlo todo en las manos misericordiosas de Dios.
Pide fuerza para seguir detrás de Jesús en el camino del discipulado. Pídele lo que necesites en este tramo del camino para seguir su llamada. ecir mi fe, para decir a todos que tú eres mi Dios y que tu evangelio riega mis días y es el alimento de mi vida Si nos hemos alejado o acostumbrado podemos pedir a Jesús que nos vuelva al amor primero. Oramos por los que están en búsqueda. 

5.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizas la palabra? 
¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto? No absolutizar nada que no sea el Reino.

6.- ACCIÓN: ¿A qué me compromete este evangelio?

¿Qué camino de vida te invita a tomar esta Palabra? Lo importante -lo decisivo- es ponerse a seguir a Jesús, es abrirse a su Buena Noticia de esperanza, es procurar compartir su acción liberadora en favor -en amor-de los demás. En una palabra: la conversión/anuncio son fruto del seguimiento, no al revés. Y al seguimiento están llamados hombres y mujeres del pueblo, normales, sencillos (como Simón, Andrés, los Zebedeos...). Todos tenemos "vocación" de seguidores de Jesús.

Este Reino no viene con nuestro esfuerzo, no lo ganamos nosotros con nuestra lucha, como tendremos ya experiencia. Tampoco es algo que se nos ofrece mágicamente. Dios no es un hada que usa su varita para arreglar nuestros problemas solo porque le caemos en gracia. Dios no alimenta la vagancia ni sustituye al hombre para que durmamos plácidamente. Convertirse es cambiar.

III Semana del Tiempo Ordinario

Lunes, 22 de enero   

 “En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo” (Mc3, 22-30). 

Acusan a Jesús de magia, dicen que es enemigo de Dios porque libera al ser humano. Esto es insultar al Espíritu, eso es actuar de mala fe. No hay lugar para el perdón.
El Espíritu sopla donde quiere, pero se hace presente donde hay liberación, entrega, creatividad, vida compartida.  
Movido por tu Espíritu diré, una y mil veces diré, que tú, Jesús, eres mi Dios y Señor, que eres mi amigo, mi libertador. Siempre nos acompañas en los caminos de la historia. Contigo construimos esperanza en el mundo. ¡Bendito y alabado seas, Señor, por siempre! 

Martes, 23 de enero   

“Llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice: «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc3, 31-35).  

Lo que dice Jesús, lo que hace, las personas con las que se junta, su forma de hablar de Dios, de la familia, de tantas cosas le acarrea hostilidad. Su palabra alumbra oscuridades, denuncia mentiras.
El Espíritu va reuniendo en torno a él una nueva familia de hermanos y hermanas. En Jesús no hay fronteras, acoge a todos y a todas como regalo del Padre.  
La presencia del Espíritu, Señor, alienta nuestra vida. Su verdad nos hace libres. Su fortaleza adiestra nuestros pasos en el camino de tu voluntad.  

Miércoles, 24 de enero  

“Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: … Los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno» (Mc 4, 1-20).  

Jesús sale a los caminos con la esperanza y la alegría del sembrador. No se acobarda ante nada. Lo suyo es sembrar el reino, sembrarlo a manos llenas. Si le abrimos el corazón, también hoy pondrá su semilla de amor en nuestras vidas.
Que la mística de los ojos abiertos sea nuestra forma de vivir la fe con sensibilidad solidaria, sea nuestra manera de relacionarnos con todo lo creado con respeto y libertad. Esta sabiduría transciende “toda ciencia”.  
Con la ayuda de tu Espíritu, con la presencia llena de ternura de santa María y san José, dejaré que siembres tu Evangelio en mi corazón. Sé que ahí está el manantial de la acción evangelizadora.  

 

Jueves, 25 de enero  
LA CONVERSIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO  
“En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos” (Mc16, 15-18) 

“El encuentro con Jesús en el camino de Damasco transformó radicalmente la vida de Pablo. A partir de entonces, el significado de su existencia no consiste ya en confiar en sus propias fuerzas para observar escrupulosamente la Ley, sino en la adhesión total de sí mismo al amor gratuito e inmerecido de Dios, a Jesucristo crucificado y resucitado. Pablo no puede tener esta novedad solo para sí: la gracia lo empuja a proclamar la buena nueva del amor y de la reconciliación que Dios ofrece plenamente a la humanidad en Cristo” (Papa Francisco).        
Pide al Espíritu que te abra los ojos para conocer a Jesús, que ponga en tu corazón el deseo de encontrarte con él, que te dé fuerza para anunciar a Jesús a los que te rodean.  

Viernes, 26 de enero  
SAN TIMOTEO Y SAN TITO, obispos (Compañeros de San Pablo)  
"Designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros"» (Lc 10, 1-9).  

Todo mensajero prepara caminos, abre brechas al Misterio. Todo mensajero anuncia que Dios está cerca. Todo mensajero proclama que el amor de Dios está a la puerta, buscando quien lo acoja. 
El amor de Dios no nos encierra en nosotros mismos, nos ensancha la interioridad y nos pone en camino hacia los otros. Para que, en el nombre del Señor, la humanidad se llene de vida nueva.  
Lo sé. Solo el amor de Dios es capaz de hermanar a los hombres de toda raza y cultura y reflejarlo en mi vida. Quiero vivirlo hoy con la ayuda de tu gracia.   

Sábado, 27 de enero  
Del Evangelio de “Al atardecer, dice Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla»…. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»  Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!»” (Mc4, 35-41).  

Jesús se echa a dormir, para que se despierte nuestra fe y se ponga en marcha la solidaridad entre generaciones y pueblos. Acogemos este Evangelio entrando confiadamente en la barca de Jesús.  
“Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias… Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. ¡Grande es su fidelidad!” (Papa Francisco). 

Creo en ti, Señor, Jesús. Me fío de ti. Hágase en mí tu palabra. Amén.