Comentarios de Evangelio

31 de mayo de 2020
Pentecostés
(Hch 2, 1-1 ; 1 Co 12, 3-7.12-13 ; Jn 21, 19-23)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Mayo (Ciclo A) 2020

3 de mayo - IV domingo de Pascua

10 de mayo - V domingo de Pascua

17 de mayo - VI domingo de Pascua

24 de mayo - VII domingo de Pascua
(Hch 1, 12-14 ; 1 P 4, 13-16 ; Jn 17, 1b-11a)

31 de mayo - Pentecostés

Junio (Ciclo A) 2020

7 de junio - La Santisima Trinidad

14 de junio - SS Cuerpo y Sangre de Cristo

21 de junio - 12° Domingo T.O.

28 de junio -13° Domingo T.O.

Ciclo A

No es quedarse mirando al cielo,
sino mirar adelante,
enviados a un mundo complejo,
a compartir el pan,
construir la paz
y llevar una palabra que sane.

Un abrazo, mi oración y mucha salud. Anton

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

7 de junio

Padre creador, te damos las gracias
por todo lo que existe.
Nos has regalado los astros del cielo,
la Tierra y todo lo que habita,
y, sobre todo, la familia humana.
Te pedimos saber cuidar tu legado,
que no nos aprovechemos de lo que Tú nos das,
sino que lo acojamos como un regalo.
Haznos generosos como Tú lo eres.
Jesús, gracias por enseñarnos a confiar en el Padre,
por revelarnos su amor, por mostrarnos cómo es,

 

por hacemos sentir su proximidad.
Gracias por damos tu vida,
por enseñarnos a amar sin límites.
Espíritu Santo, infunde en nosotros la fuerza
para ser fieles a los designios del Padre,
para entender las palabras del Hijo,
para respetar la Creación,
para amar a nuestros hermanos,
para cuidar a los más necesitados
y para vivir en la oración la presencia de la Trinidad.

http://www.cipecar.org/es/

Lectura orante del Evangelio: Juan 20,19-23

“¿Quién podrá escribir que a las almas amorosas, donde él mora, hace entender?
¿Y quién podrá manifestar con palabras lo que les hace sentir?
¿Y quién, finalmente, lo que las hace desear? (San Juan de la Cruz, cántico)

José Antonio Nieto (España)

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito.
El Padre nos dice su amor enviándonos a su Hijo. En el colmo de la entrega nos dice: Soy tuyo y para ti, y justo de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a ti (San Juan de la Cruz). Jesús lleva dentro este secreto e amor, y su pasión es contarlo a todos. Hoy contemplamos este misterio con María en el corazón de la Iglesia. Lo hacemos unidos a las hermanas y hermanos contemplativos, escondidos y presentes en todo dolor de la humanidad; ellos han descubierto que el amor es la forma más bella de contar a Dios al mundo.

¡Bendito seas, Padre, por siempre jamás! ¡Qué cosa es el amor que nos tienes!

Para que todo el que cree en él no perezca.
Jesús muestra el amor dándonos al Padre, alimenta nuestra esperanza descubriéndonos la misericordia entrañable del Padre. Es tan amigo de amar que no se le pone cosa por delante que se lo impida: se hace a nuestra medida, se junta con nosotros, se hace nuestro amigo, se viste del color de nuestra tierra. ¿Cómo no creer? ¿Cómo no abrir de par en par el corazón a la Trinidad, que busca su morada en nuestra interioridad y la convierte en fiesta de comunicación, de adoración y silencio? Contemplamos este misterio con María, que conserva el amor en el corazón para la vida del mundo.

¡Bendito seas, Jesús!

Sino que tenga vida eterna.
El Espíritu Santo, encendiendo en nuestro corazón una llama de amor viva, nos descubre que el amor lo es todo. Él hace posible que podamos comunicarnos con el Padre y con el Hijo. Él convierte nuestra interioridad en una fiesta de silencio y adoración. Con sus dones nos enamora de la Trinidad y nos hace gustar la vida siempre nueva que se nos regala. Cuando descubrimos su presencia amorosa y dejamos que actúe y guíe nuestra vida, el miedo se va, sale la luz, brota el amor confiado. Nos sentimos unidos a los contemplativos que saborean sin prisa esta buena noticia como un anticipo del banquete del Reino.
¡Espíritu Santo! Todo lo tuyo a vida eterna sabe.

Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Jesús no ha venido a juzgar sino a salvar. Quien mira la vida con el corazón de Jesús sabe ver a Dios en todo. Esta es la mirada que los contemplativos regalan al mundo. Ven a la persona más allá de sus errores, en hermanos más allá de las fragilidades, ven esperanza en medio de toda pandemia, irradian la alegría de vivir el Evangelio según la gracia del Espíritu. Ellos, con María en medio, nos enseñan a ser misterio de comunión y de acogida, donde los más pobres y marginados encuentran ternura y se sienten hijos de Dios. ¡Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro!
¡Oh mis Tres, mi todo, mi eterna bienaventuranza, soledad infinita, inmensidad donde me pierdo! (Isabel de la Trinidad).

Feliz fiesta de la Trinidad
Un abrazo, mi oración y mucha salud.

http://www.cipecar.org/es/

EVANGELIO ORADO

Lunes, 1 de junio
BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA 
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19, 25-26) 
Con María, la madre, volvemos al tiempo litúrgico ordinario, aunque llevamos ya semanas de cierto confinamiento viviendo al día, envueltos en incertidumbre y con miedo que atenaza la confianza. La Palabra de Dios ilumina todo acontecimiento y nos desvela el sentido profundo de todo lo que sucede a la humanidad. Todo tiene un mensaje esperanzador. No estamos solos. Jesús sigue mostrándonos el amor del Padre y sanando toda dolencia humana.
“Dejemos que el Espíritu Santo nos fecunde, a nosotros y a la Iglesia, para convertirnos también nosotros en madres de los otros, con actitud de ternura, de mansedumbre, de humildad” (Papa Francisco).
María, sigues al pie de la cruz de tantos enfermos, tantas personas solas, tanta gente vulnerable y desolada. Hoy te invoco confiada: Alivia sus penas y acaricia su soledad. Enséñame a decir como tú: Aquí está mi vida.

Martes, 2 de junio  
“Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios” (Mc 12, 17).
Quieren meter a Jesús en una calle sin salida, pero él se abre paso y aporta una claridad insospechada. Expón a Jesús las cuestiones en las que no encuentras salida. Acoge su luz y confía en Él.
Lo tuyo, Señor, es de todos. ¿Será mi vida también un regalo para todos?

Miércoles, 3 de junio
No es Dios de muertos, sino de vivos” (Mc 12, 27).  
La vida humana es más que la vida visible, material, temporal. Al morir amanecemos a nuestra identidad más profunda. Dios es amigo de la vida; cuida la vida, la levanta, la acompaña hasta la plenitud. No deja que perezcan los que Él ama. Cuida hoy tu vida. Cuida la vida de los que tienes cerca. Agradece a quienes cuidan la vida. Es una forma de alabar y de bendecir al Dios de la vida. Encamina mis pasos hacia la vida.
Dame tu vida. Dame la vida. Mi Dios, pon mi corazón junto a tu fuente.

Jueves, 4 de junio
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE.
“Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar» (Mt 26, 36). 
Jesús se retira a orar en la noche decisiva de su vida. No se desalienta, sino que, en el momento de mayor fragilidad humana, sintiendo su debilidad y tristeza, se confía a su Abbá y se entrega totalmente a su voluntad. Ahí, en Getsemaní, venció al miedo, con la confianza profunda en el Abbá. Vuelve a sus discípulos para instarles a perseverar en la oración para vencer toda tentación del maligno que siempre busca apartarnos de los planes de Dios.

Enséñame a confiar en el Padre en los momentos de prueba, cuando la oscuridad nuble mi fe y se esconda la esperanza. Fortalece mi corazón, para confiar en lo que sucede y decir contigo: ¡Hágase tu voluntad! 

Viernes, 5 de junio  
“La gente disfrutaba escuchándolo” (Mc 12, 37).
La palabra de Jesús es una fuente de vida. La gente acude gozosa de conocer la intimidad de Dios. Escucha con atención a todas las personas que encuentres en el camino. Eso te enriquecerá sobremanera.

¡Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios! Quiero pasar mi vida escuchándote, quiero oír tu enseñanza para aprenderlo todo de ti. 

Sábado, 6 de junio
“Esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir» (Mc 12, 43-44).  
Dios es el que lo da todo. Más aún, se nos da él mismo. Una pobre viuda que da lo que tenía para vivir es su mejor icono. Si das algo a los pobres, mírales a la cara y dales tu saludo y cariño.

Tantos pequeños milagros, tantas hermosas parábolas, escondidos en las casas y en las calles, ¡qué bien hablan de ti, Dios Trinidad! Gracias por todo.