Qué leer...........................................................................................................El rincon del consumidor

LA CABAÑA

Josele

TRES LIBROS DE CUENTOS
PARA EDUCAR EN VALORES

Recuerdo que una amiga me recomendó este libro, y, movido por la curiosidad (me leyó un par de párrafos), decidí adquirirlo. Os comparto la sinopsis del mismo:
Mackenzie es un padre de familia que recibe la peor de las noticias: En una excursión familiar su hija Missy, de 6 años desaparece sin dejar rastro. Todas las pistas apuntan a que se trata de un caso de secuestro y asesinato, lo cual hace sumirse a la familia en una gran pena.

Mack considera una tremenda injusticia que Dios haya permitido semejante tragedia y el posterior sufrimiento causado a la familia.
Tres años después de "La gran tristeza" (que es como define Mackenzie a ese periodo), Mack recibe una misteriosa nota en la que el autor le dice que hace mucho que no hablan y citándole en una cabaña donde se encontraron los últimos rastros de su querida hija desaparecida. La nota va firmada por "Papá" (que es como él ha llamado siempre a Dios). Herido por lo que considera en principio una broma cruel, Mackenzie decide acudir a la misteriosa cita, pero encontrará allí algo que jamás esperaría.
Cuando vayáis a leer este libro, hacedlo con gran apertura de mente y corazón; podéis estar seguros de que encontraréis en él una historia bastante tierna, a la par de un encuentro de un hombre que está a punto de perder la fe con Dios. Y es que, muchas veces, cuando nuestra Fe se tambalea, cuando estamos a punto de tirar la toalla, Dios siempre encuentra la forma de dirigirse a nosotros y reconducirnos. William Paul Young ha hecho un gran trabajo con esta novela, acercándonos a un Dios al que tenemos olvidado (o no tan presente), y al que nos es muy fácil culpar de todo lo malo que nos ocurre; pero al que nos olvidamos de acudir para darle las gracias por lo bueno, sea enorme o nimio.
Desde hace un año, este libro cuenta con versión cinematográfica (a la hora de escribir esta reseña, ya la tenemos en nuestros cines recién estrenada), pero, sin haberla visto todavía, algo me dice que prefiero el libro; soy así de "clásico".

Si necesitas reforzar valores positivos como la bondad, la honestidad, la sinceridad o deseas que vean la importancia de ser generoso, tolerante o solidario te recomendamos 3 libros de cuentos para que leas con tus hijos. En ellos encontrarás todo lo que buscas y mucho más.

EL GRAN LIBRO DE CUENTOS CON VALORES

Este primer libro, El gran libro de cuentos con valores recoge 26 cuentos clásicos donde descubriréis un valor distinto en cada historia, fácil de identificar y comprender. Desde el valor de la amistad en Los músicos de Bremen, la generosidad del Príncipe Feliz o tantos otros que podrás descubrir. Dirigido a niños y niñas a partir de 7 años.

 

 

EL LIBRO DE LOS VALORES
PARA NIÑOS

En El libro de los valores encontraremos 16 relatos para reflexionar sobre 8 grandes valores ocho valores de gran relevancia: tolerancia, esfuerzo, amabilidad, solidaridad, conviven-cia, honestidad, autoestima y empatía. Un libro que podemos leer a nuestros hijos a partir de los 5 años.

 

CÓMO EDUCAR EN VALORES


Y ya por último destacamos Cómo educar en valores. Un libro-manual ideal para padres y educadores en general en el que encontraremos actividades y juegos para poner en práctica los valores que deseamos inculcar: responsabilidad, esfuer-zo, confianza…

JUBILACIÓN, ¿Y AHORA QUÉ?

Pío

Nuestra vida es un camino que, irremediablemente, tenemos que recorrer. Lo conforman etapas: la infancia, adolescencia, juventud, madurez y por último, la senectud. Con esta última llega la jubilación.

Es obvio que en cada uno de estos periodos tenemos unas necesidades y se nos presentan una serie de obstáculos y problemas que debemos afrontar y, por lo tanto, tendremos que prepararnos para ello. En el caso de la senectud, es decir la jubilación, debemos aprender de lo que otros vivieron y nos transmitieron, para no fracasar en una etapa tan importante y definitiva de nuestra vida. Cuando estamos en las etapas anteriores parece que la jubilación no va a llegar nunca: ¡Eso no va con nosotros, son los mayores los que se jubilan! Cuando faltan cuatro o cinco años, para jubilarte, te das cuenta de que estás a las puertas y empiezas a pensar y reflexionar sobre ello.Es hora de prepararte y mentalizarte para afrontar la nueva etapa de vida. Es importante llegar con capacidad física y mental, pero esto, a veces, no depende de nosotros. Sí depende de nosotros, pensar que nuestra misión de ser útiles a los demás no acaba aquí, pues nos podemos jubilar de nuestro trabajo obligatorio y remunerado pero no del deseo de sentirse útil para servir a la sociedad. Podemos compartir con los demás nuestro tiempo, nuestra experiencia y todo aquello que hayamos aprendido a lo largo de nuestra vida.

Debemos procurar ser más o menos felices, pero la mejor manera de conseguirlo, creo, es procurar que lo sean todas aquellas personas que nos rodean y comparten la vida con nosotros.

A veces el fin de la actividad laboral, si no nos hemos preocupado de asimilarlo y prepararlo, puede conllevar, no a una libertad que deseamos hace tiempo sino a tremendas depresiones porque no encontremos sentido a la nuevaetapa y por lo tanto, a la vida futura.

Debemos buscar nuevas actividades para el día a día y nosotros, los cristianos, lo tenemos más fácil que otros porque sabemos donde está la fuente que nos oriente a ello si de verdad queremos seguir a Cristo. Es importante no relajarse ni dejarse llevar por la pereza desde primeras horas del día. Es bueno madrugar y decir: "Aquí estoy Señor dispuesto a servir a los demás, dentro de mis posibilidades y capacidad para hacer que los que me rodean: familia, amigos, enfermos y necesitados puedan ser un poco más felices.