El abogado responde................................................................................................... Gente del Barrio

¿QUIEN PAGA POR LAS REPARACIONES EN
UN PISO DE ALQUILER?

Enrique

¡FELICIDADES A TODOS!

Ángel

Cuando dos partes cierran un acuerdo para el alquiler de una vivienda siempre se presupone que es para mutuo beneficio, para el propietario obtener un rendimiento por la vivienda y para el inquilino el satisfacer su necesidad de vivienda, y no se espera que haya problemas.
Pero en el caso de las viviendas en alquiler hay un problema generalmente inevitable por el uso y por el paso del tiempo, y es que sucederán desperfectos, roturas y averías. Y ocurrirá casi con total seguridad, y tanto más cuanto más largo sea el tiempo de duración del arrendamiento.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) vigente en España es el marco legal que fija las condiciones en las cuales el arrendador y el arrendatario firman un contrato que obliga a ambas partes durante el tiempo de duración del contrato.
El problema que se plantea en cuanto a los desperfectos, roturas o averías es que la LAU usa y define términos tan imprecisos como reparaciones pequeñas o grandes, y no establece una lista de posibles reparaciones a realizar en una vivienda durante el tiempo de vigencia del
alquiler. Y así establece en su artículo 21, 4 que las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario.
Pero que ocurre cuando se trata de grandes averías, que afecten a la habitabilidad de la vivienda, problemas de conservación serios, o tiempos de obra prolongados, pues que la LAU es más o menos clara en ese sentido, y así en su artículo 21, 1 establece que el arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario.
En cambio, deja definido de un modo impreciso todo lo demás. ¿Se considera reparación menor una persiana, o el buzón del correo?, ¿quién corre con los gastos de mantenimiento de la lavadora o del agua caliente? En estos casos se requiere acudir a la jurisprudencia, es decir, a los casos prácticos resueltos por los tribunales o por las juntas de arbitraje. Vamos a poner algunos casos:
1º) Grifos que pierden agua y gotean. El mantenimiento de las instalaciones es siempre responsabilidad del propietario. Aunque si es necesaria una acción urgente, peligro de inundación, por ejemplo, es habitual que el inquilino adelante el pago y luego lo reclama al arrendador. Eso sí, cuando al reparar la avería el profesional que la realice determine que ha habido un uso incorrecto de las instalaciones, corresponde al arrendatario el coste de la reparación y de las consecuencias de la misma.
2º) Instalación eléctrica. Se sigue el mismo criterio anterior, por lo general el mantenimiento corresponde al arrendador, a no ser que la avería sea causada por mal uso, malas conexiones, sobrecargas excesivas, corto-circuitos, etc. Si la instalación eléctrica queda obsoleta o incumple la normativa apli-cable, aun no ocurriendo una avería, también corresponde al propietario el cambio y adecuación de la misma.
3º) La lavadora. Siempre y cuando la avería no se produzca por el mal uso del aparato, la reparación corres-ponde al propietario del inmueble. Pero podría darse el caso de que una vez reparado el problema, se pueda exigir el pago al arrendatario si se demuestra que este fue evitable y debido a una mala utilización. Esto es aplicable también a otros electrodomésticos.
4º) Pintura del piso. El pintar un piso completo no es una pequeña reparación, y obedece al deterioro inevitable que sufre toda vivienda ocupada durante años. Corresponde al arrendador el mantenimiento mínimo de la pintura. Otro caso distinto es el capricho estético, o las pequeñas rozaduras o manchas, que corresponden al inquilino.
5º) Roturas y pequeños gastos. Un vidrio roto de una ventana, sustituir la cadena del inodoro, reparar el timbre de la puerta, cambiar una bombilla o un fluorescente son cosas cotidianas menores que siempre correrán a cargo del inquilino y no del propietario.
En todo caso, un buen consejo, tanto para el propietario como para el inquilino es que cuenten con la ayuda de profesionales y que contraten un seguro de vivienda.

EEl 9 de Octubre hacemos un año de la ocupación de las nuevas instalaciones parroquiales. Los recuerdos son tremendos: los años de trabajo, respetar y cuidar lo antiguo, pensar con cariño los detalles y la simbología de lo nuevo para que respondiera a las nuevas necesidades pastorales. Los esfuerzos y la generosidad de todos vosotros, la mudanza, el ejército de parroquianos limpiando todo, las prisas de terminar las obras hasta el mismo día hasta casi las cinco de la tarde. Tuvimos que decir a todos los obreros que dejaran todo como estaba. Quedaba sólo una hora para empezar la celebración… Parecía mentira. Después de tres años de obras y siete de proyecto. Habíamos tenido que derribar para luego construir. Qué imagen la de nuestro templo pareciendo una ruina. Y qué alegría verle tan sencillo y tan flamante el día de su reapertura. Se me viene a la cabeza la preciosa procesión para acoger las nuevas imágenes de la Virgen y del Cristo de los Pobres y del Trabajo. Banderas, banda municipal, las andas de la Vera Cruz. Solemne, lucida y a la vez muy nuestra. Paseamos por las calles de nuestro barrio queriendo como siempre ser bendición y llevar la alegría del Señor a nuestro lado. Recuerdo la misa que dio el pistoletazo oficial de salida para esta nueva etapa. ¡Qué multitud de gente! ¡Cuánta alegría y cuánto recogimiento a la vez!
Y empezamos a andar… Ha sido un año de adaptación, de seguir rematando cosas, de acoger gente que ha venido a visitarnos y de acoger actos diocesanos que se han querido celebrar en nuestra parroquia con la alegría de poder mostrarla a todos. Ha sido un año de vida y trabajo en el que una vez más se ha visto vuestro cariño y vuestra capacidad de acogida. Ha sido un año de disfrutar de lo nuevo con ese sabor a lo de siempre.
No me sale otra cosa que dar gracias a Dios y sobre todo, darle gracias por vosotros que sois los que formáis el verdadero templo de Cristo y ponéis a nuestra parroquia ese rostro eclesial, sencillo y cercano.