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"SI CUIDAS EL PLANETA... COMBATES LA POBREZA"

 

DECALOGO VERDE (5º PRINCIPIO)
"ANIMARAS UNA CONVERSION
PERSONAL, ECLESIAL Y COMUNITARIA"

Estamos ya en el quinto principio de nuestro decálogo. Seguimos reflexionando sobre nuestra vida, nuestro modo de vivirla con respecto a quienes nos rodean, sobre todo las personas más vulnerables, pobres y excluidas, y con la casa común. Antes de seguir adelante con los cinco puntos que nos quedan, queremos detenernos en la necesidad de una conversión personal, comunitaria y eclesial, si pretendemos poner en práctica un nuevo estilo de vida más atento a las necesidades de las demás personas y del planeta. Proponemos un estilo que está en la raíz del mensaje y la vida de Jesús para acercar el Reino y responder al sueño de Dios sobre la humanidad y la tierra entera.

La vida que nos ofrece Jesucristo es la de las Bienaventuranzas, del mundo al revés, donde las personas que no tienen, no pueden, están abatidas, son enaltecidas, levantadas del polvo. Y donde la gente rica, poderosa, orgullosa, es humillada. Pero donde, siempre, siempre prevalece la ternura, el amor, la acogida, la compasión, el perdón. Un mundo fraterno, regido por la justicia y la caridad, y donde el distintivo sea la paz. Estas actitudes muestran un corazón convertido a la Buena Nueva de Jesús.
En la encíclica Laudato si', el papa Francisco nos invita a una conversión ecológica: "Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo" (LS 216).
Esa conversión, para ser más eficaz y auténtica, debe trascender nuestra propia persona, alcanzar a la comunidad y a la Iglesia toda.

¿QUÉ PODEMOS HACER (O DEJAR DE HACER)?
1º Es necesaria una transformación de hábitos mentales y patrones de comportamiento, producción y consumo:
Para ello se requiere, además, un compromiso personal, «implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro» (LS 218). El regreso a un estilo de vida más sencillo implica un cambio de dirección: la "conversión ecológica" a la que apela el papa Francisco (cf. LS 216-221). Por tanto la conversión debe ser permanente y en todos sus aspectos.

2º Articular redes de apoyo y comunidades de solidaridad capaces de sostener opciones de vida individuales que no resultan nada sencillas: «Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales. La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria» (LS 219).

3º La conversión pasa por una nueva relación con las cosas, con las personas, con la naturaleza y con los problemas de la propia sociedad y del mundo: Superar la cultura de la indiferencia y de la autoreferencialidad y recuperar la capacidad de cuidado de la persona que tenemos al lado, la sensibilidad por el sufrimiento de la gente y la solidaridad; descubrir la riqueza de la diversidad; pasar del asistencialismo a la justicia social que trata de eliminar las causas de la pobreza.

4º Ya que el actual modelo de consumo es social y ambientalmente insostenible, es necesario participar de proyectos que, a pequeña escala, ensayan una forma más sostenible de consumo:

* Mercados de trueque: redes de intercambio o monedas sociales, bancos de tiempo...
* Cooperativas o grupos de consumo: huertos comunitarios, bancos de semillas, compostaje comunitario...
* Espacio público y viviendas colectivas: Comunidades rurales sostenibles, co-housing, viviendas compartidas, etc.
* Turismo alternativo y sostenible: Vacaciones e intercambio de casa.
* Coches: Compartir la movilidad (carpooling) o viaje en coche compartido, alquiler de coches de corta duración, habitualmente por horas y trayectos cortos (carsharing), coches particulares a disposición para otras personas a cambio del pago de un alquiler (social car)...

* Bicicletas: Bicicleta compartida, talleres de autoreparación, bici-bus escolar, bici crítica, etc.
* Espacios comunitarios en los barrios: Espacios que albergan proyectos de todo tipo, impulsados por personas del barrio que habilitan espacios en desuso, los alquilan o los piden a la administración.
* Finanzas: Cooperativas de ahorro para proyectos éticos y sociales, banca ética. Comunidades autofinanciadas o fondos comunes para préstamos. Crowdfunding, microfinanciación o financiación colectiva.
* Cooperativas: que generan o comercializan electricidad obtenida con métodos renovables.
* Grupos de lactancia y crianza
* TIC y programación:
Producción colaborativa de software y redes que realizan producciones colaborativas, desde un coche a un documental pasando por música, series o vídeo juegos.
* Telefonía e internet: Iniciativas para compartir conexión a internet inalámbrica de manera acordada en
una red abierta, neutral y libre.
* Mercados sociales: Redes de producción, distribución y consumo de bienes y servicios constituidas por empresas y entidades de la economía social y solidaria
junto con consumidores y consumidoras.
* Tiendas de intercambio: biblioteca de cosas (cosateca) ...
* Conversión integral: Participación en varias iniciativas comunitarias de alimentación, trabajo, vivienda, educación e, incluso, salud.

¡Anímate a cambiar y compartir tus cambios
en comunidad!