Queremos saber mas.................................................................................................

LA CHORRADA DE LA EDUCACIÓN POSITIVA

Pedro Pablo

SOSTENER MEJOR QUE PAGAR

Ángel

"Si uno lee cualquier artículo sobre educación hay algo que se repite como el ajo: hay que educar en positivo. Mantener la sonrisa, fijarse en las cosas buenas, no hacer caso de las malas…

No nos engañemos. Eso de educar en positivo es una chorrada. No hay nada que resulte más ridículo que estar hablando siempre al revés. Y no estoy exagerando, aquí van algunos ejemplos típicos con sus retorcidas recomendaciones:

- No le digas a un niño que se ha portado mal durante todo el día. Mejor dile que hoy ha hecho menos cosas buenas y que a ver si mañana consigue hacer más.
- No regañes a tu hijo por tirar la leche mientras hacía el cafre. Aprovecha para animarle a recogerla solo y felicítale si lo hace.
- Si entras al cuarto de tu hija y está hecho una leonera, no te alteres. Fíjate en aquello que sí tenga bien colocado y dile lo mucho que te gusta esa parte del cuarto.

Pero, ¡¿esto qué es?! ¿Nos estamos volviendo locos? ¿De verdad hay que ser tan cursi, blando y retorcido? ¿Es que ya no se puede llamar a las cosas por su nombre? ¿Ya no se puede decir ni dar a los niños lo que se merecen?
Y la verdad es que sí, que todavía se puede dar a los niños lo que se merecen. Se les puede regañar, gritar y decir todo lo que hacen mal. Y de momento nadie nos obliga a ser ridículos ni hablar de forma rara. Aún tenemos todo nuestro derecho de hablar como queramos, y de quedarnos bien a gusto haciéndolo.
El problema, el único problema de esa ridícula educación positiva, es que funciona. Si no lo hiciera, buena gana de no torcer el gesto ante una trastada, o de tragarse esa bronca que se han ganado a pulso. Pero es que resulta que mucho, muchísimo mejor que decirle a un niño lo que se merece es decirle lo que necesita. Ese es precisamente el gran aporte de la educación en positivo: hacernos ver que, para mejorar, los niños necesitan saber qué es lo que hacen bien, para repetirlo más a menudo. Qué es lo que queremos que hagan, y no tanto lo que no nos gusta.

Y es que, en el fondo, los niños son una copia de nosotros mismos, con los mismos o más defectos pero muchísimo más impulsivos. Y bastante tienen en luchar contra ellos como para que se los vayamos recordando a cada paso. ¿O es que acaso hay alguien que disfrute cuando le hacen una lista pormenorizada de todos sus defectos y errores, o que se sienta fatal cuando su jefe le felicita por su trabajo? Pues eso, que si nos toca educar habrá que elegir entre decir unas cuantas verdades, quedarse bien a gusto y no conseguir casi nada, o hablar raro, sentirse ridículo y tener mucho éxito con tus hijos. Tú elijes.
(Y, si te sirve de consuelo, después de algún tiempo hablando raro te acostumbras)

SHemos recibido varios mensajes como este en el correo de la parroquia:
"Buenas tardes. Vivimos fuera de Torrejón y nos gustaría saber si podríamos bautizar a nuestro hijo en esta parroquia. En caso de que podamos, me gustaría saber qué papeles son necesarios y el coste que tendría el bautizo. Muchas gracias por la atención recibida"
De la respuesta, sólo os transcribo la parte que toca a lo económico:

"Querida María:
…Respecto al dinero, para nosotros lo importante es el bautismo. Si la familia puede aportar, aporta y si no puede, no aporta. Lo que aconsejamos, si no estáis en paro o no tenéis una situación económica mala, y podéis colaborar, es que las familias, mejor que hacer un donativo por el bautismo, hagáis una suscripción a la parroquia de cinco o diez euros mensuales. Queremos así cambiar el concepto que hay de "pagar" por servicios recibidos, al de sostener entre todos la parroquia y posibilitar que, con muchos pocos, podamos disfrutar de los medios necesarios para celebrar nuestra fe y ayudar a muchas personas que lo necesitan.
Que el Señor os siga bendiciendo. Ángel"

Gracias a Dios, este cambio de mentalidad se va dando en nuestra parroquia. La necesidad de afrontar los costes de la obra ha ayudado mucho a esto.
No obstante hemos de seguir en esta línea de cambiar el concepto de pagar por el de sostener. Es verdad que en muchas parroquias piden un dinero por la celebración de los sacramentos y esto no ayuda a dicha transformación. También es verdad que, cuando se dejan las aportaciones a la voluntad, dicha voluntad es poca o nula. Contrastando, por otro lado, con el despilfarro que hay, sobre todo, en bodas y comuniones. También es verdad que lo que no se paga no se valora.
Pero nosotros optamos por un cambio de mentalidad. Necesitamos ser familia y sostener nuestra iglesia. Queremos que esté sencilla pero bonita; que esté abierta y acoja a todo el que pase. Queremos sentirnos con un confort cuando estamos en ella. Queremos atender a los enfermos, dar catequesis y, dentro de nuestras posibilidades, atender las necesidades materiales de nuestros hermanos. Queremos
celebrar los sacramentos de forma digna; tener un lugar de encuentro donde rezar y poner en manos de Dios a los que nacen y a los que se mueren. Queremos tener un lugar de referencia y consuelo donde poder acudir a beber el agua de la esperanza que refresca la sequedad del corazón y nos alienta para seguir en la lucha del día a día…
Y esto lo hacemos posible entre todos, con nuestra aportación cotidiana. No "pagando", sino construyendo el hogar de todos. No quiero pararme en las ventajas de desgravación de la que cada aportación se beneficia. Lo económico es necesario. Pero me importa más ese concepto de familia donde la aportación de cada uno está al servicio de todos. Salimos así del concepto de "pagar lo que me llevo", más individualista. Pasamos a una visión de bien común y fraternidad en la que me satisfago en la realización de mi derecho a sostener y cuidar lo que es de todos.
¡Sigamos dando pasos por este camino! Contagiemos la alegría de sentirnos responsables y protagonistas de esta tarea preciosa de cuidar esa casa de todos. Poniendo la X en la declaración de la renta, a través de donativos puntuales, con nuestras suscripciones y también, ¿por qué no? haciendo heredera a la parroquia, lo hacemos posible.