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Conversión

R. Colmenero

Y de repente Teresa

Pedro

En estas páginas normalmente hago una referencia al
séptimo arte a través de noticias y críticas de películas. Sin embargo, este mes quiero recomendar una de las últimas lecturas que he realizado y que tiene que ver con los medios de comunicación. En definitiva, el mundo de la televisión está estrechamente vinculado al cine como imagen en movimiento. Son disciplinas condenadas a entenderse y creadoras de personajes públicos famosos.
A finales del siglo XX irrumpió en la pequeña pantalla española la presentadora Pilar Soto. Su rostro fue habitual para el gran público en programas como Gran Prix, Al salir de clase, Supervivientes o Mamma Mia. Sin embargo, a mediados de la década pasada abandonó la televisión de forma repentina. No sería hasta hace unos años cuando se incorporaría a la cadena Intereconomía.

Durante ese tiempo sin saber noticias de ella experimentó un proceso de conversión y una grave enfermedad que la llevó al borde de la muerte. La presentadora trae a la memoria y ofrece un retrato de esos días al lector en su obra Conversión. Editada en 2017 por Sekotia, el texto se presenta a partir de una narración directa y cronológica que engancha desde la primera página y ofrece un digno episodio de fe cristiana. El relato es especialmente cercano para aquellas personas que han conocido a Cristo a partir de un suceso tan trágico como es la bulimia.
Así mismo, Conversión es la historia de un viaje que lleva a la autora a diversos lugares. Asis, California, Medjugorje, Guadalupe y Tierra Santa se describen con buen detalle a partir de las vivencias de Pilar Soto. En estos enclaves arraigados a la historia católica el lector encuentra episodios de la tradición contados con sencillez.
Una tercera cuestión es la relación de la fama con la conversión. Se produce un cambio de agujas y de prioridades que también se ve reflejado en el libro y que muestra el éxito verdadero a partir del encuentro con Cristo. Eso significa la renuncia al camino fácil y la adopción de una actitud en la que no vale todo. La responsabilidad del cristiano ante los medios florece y torna en una militancia a favor de los buenos contenidos.
Por estas razones recomiendo Conversión, una historia de vida en la que en algunos episodios podemos vernos reflejados como cristianos. Tampoco tiene desperdicio la carta inicial dedicada a Paloma Gómez Borrero, amiga de la autora y una de las periodistas clave en la recepción del mundo vaticano en España.

"Y de repente, Teresa" es una novela histórica, escrita por Jesús Sánchez Adalid en el V centenario de la santa y que nos cuenta sus relaciones conflictivas con la Inquisición: los inquisidores no se fiaron nunca de la Santa, ni de sus escritos, ni de su obra reformadora. Ella pensó que podía ser encarcelada (En esa misma época estaban en la cárcel el Arzobispo Primado de España, Carranza, Fray Luis de León y Fray Luis de Granada, estudiados por la Inquisición. Y unos años antes San Juan de Ávila).

Teresa experimentó la envidia de sus más cercanos que veían con desagrado e incomprensión su obra reformadora. Su obra mística y espiritual, fue relacionada con la de los "alumbrados", personas individuales que llegaron a tener experiencias místicas, éxtasis y arrobamientos, y que resultaban perniciosas a los ojos de la Inquisición.

Es cierto que quien lea el libro entra en el mundo de Teresa a través de los inquisidores, y es comprensible por vivir en un momento de confusión teológica. Se tenía mucho miedo al protestantismo que podía entrar desde Europa. Aquella frase suya de: "solo Dios basta", recordaba a "solo con la fe basta"… y a los inquisidores les sonaba turbio.

Además, en la novela salen otra serie de personajes, antes mencionados, como el Arzobispo Carranza (Primado de Toledo), Fray Luis de León y Fray Luis de Granada.
Teresa es una mujer de su tiempo. Parecida a los personajes del s.XVI que se aventuraron a dar el salto al nuevo mundo; intrépida, espontánea y con una catolicidad muy a la española. También su condición de mujer y religiosa le quitaban brillantez.

Es el comienzo del siglo de Oro de las artes y las letras…

Su primera biografía "Las Moradas" aportó e impactó mucho a sucesivas generaciones.

Aunque Teresa era una santa, no se la pueden quitar las sombras que tenía. Y precisamente en esta novela se descubre a una Teresa más humana. La santa va apareciendo al final de su vida. Por eso el título de la novela: "Y de repente, Teresa"

Interesante y recomendable su lectura.