Jóvenes........................................................................................................................Abiertos al mundo

JMJ "Panamá 2019"

Alexandra Valles
Joven servidora de Jesús y de María
avalles.superate@gmail.com

Corredores humanitarios

Misioneros Javerianos, nº 508

Desde que fue anunciado en la JMJ Cracovia 2016 que la nueva sede de la jornada sería en Panamá, los corazones cristianos de nuestro país sintieron un gozo tremendo que no se podría describir sino con palabras panameñas "Una alegría CACHIMBONA".
Panamá es un país sumamente pequeño, con solo cuatro millones de habitantes, pero es un pueblo trabajador, fraterno y lleno de discernimiento. Si bien sabemos que nuestros líderes políticos no son un buen
ejemplo de católicos en Panamá, sin embargo, las personas a quienes sí nos importa el cambio a un ideal de compañerismo y hermandad, somos los que luchamos por ese futuro juvenil anclado con Cristo que se verá en la Jornada Mundial de la Juventud 2019 en Panamá.
Los jóvenes católicos en el istmo panameño estamos sumamente emocionados por transmitir el evangelio a todos los rincones de nuestro pueblo, con la ayuda de los sacerdotes, religiosos, religiosas, hermanos de pastoral, fieles que dan servicio a la Iglesia, etc.… todos conviviendo por el único fin de prepararnos espiritualmente para lo que se viene en enero del 2019 en Panamá.

Los diferentes eventos que estamos realizando son: jornadas de oración por la JMJ, Catequesis JMJ, venta de material promocional, distintas actividades de recolección de fondos y muchas más para el trabajo en
equipo y la espera de los peregrinos a nuestras parroquias.
La iglesia católica en Panamá es bien vista en la mayoría de las ocasiones por nuestras comunidades, principalmente porque la opinión de Mons. José Domingo Ulloa siempre es de reconocerse y tomarse en cuenta en las situaciones controversiales en Panamá. Monseñor ha sido aclarador de temas sumamente importantes con la Jornada Mundial de la Juventud, y principalmente llamador de Jóvenes a la participación de esta Jornada. Él, en múltiples ocasiones recalca la invitación del Papa Francisco a los jóvenes no conocedores de Jesucristo. Por eso nosotros, los participantes para este llamado, debemos dar la acogida y el amor al prójimo para trabajar por esta Jornada de Bendición.
Dios escogió el pueblo panameño, y nosotros con mucho esfuerzo, trabajo, amor, solidaridad, humildad y oración, llevamos a cabo esta preparación a la JMJ PANAMA 2019.
Para concluir, sabemos que la Jornada será uno de los primeros eventos masivos que se harán en nuestro pueblo panameño y sabemos muy bien los pros y los contras en nuestra ciudadanía, pero estamos 100% convencidos de que, si hacemos las cosas con el corazón abierto y con mucho discernimiento, las personas le dirán un Sí como el de la Santísima Virgen María a Dios y a la Jornada.
¡Los esperamos con mucha alegría!

La comunidad de San Egidio nació en Roma en 1968, a la luz del Concilio Vaticano II. Hoy es un movimiento de laicos al que pertenecen más de 50.000 personas, comprometido en la evangelización y en la solidaridad en más de 70 países.
Las diferentes comunidades extendidas por el mundo comparten la misma espiritualidad que caracteriza el camino de San Egidio: La oración, la comunicación del Evangelio, la solidaridad con los pobres, vivida como servicio voluntario y gratuito, el ecumenismo, el diálogo entre religiones y el trabajo por la paz.

["Bienvenidos y gracias. Nos ayudáis a hacer que Italia sea un país mejor, un país que sabe entender el sufrimiento de los demás. Hoy vosotros sois acogidos e integrados, porque os consideramos ya nuestros hermanos, hermanas e hijos. Gracias por recordarnos que el mundo está hecho de mucho sufrimiento, pero que podemos dar una respuesta. No tenemos que cerrar los ojos frente al sufrimiento sino que tenemos que responder con humanidad"]

Eran las palabras con las que Marco Impagliazzo, presidente de la Comunidad de San Egidio, daba la bienvenida a Europa a las 113 personas refugiadas llegadas al aeropuerto de Roma el día 27 de febrero. Entre ellos había más de 50 niños.
Procedían de campos de refugiados de Etiopía, país cobijo para muchas de las personas que huyen de los conflictos abiertos en el Cuerno de África como el que se ha cronificado en Somalia, la cruel dictadura en Eritrea y la dramática guerra en el vecino Sudán del Sur. Su llegada fue posible gracias al Corredor Humanitario sostenido por la Comunidad de San Egidio y la Conferencia Episcopal Italiana.

LA INTEGRACION ES POSIBLE
Dos años antes, aterrizaban en Italia Yasmine, su marido y sus dos hijos. Fueron los primeros refugiados llegados a Europa a través de los Corredores Humanitarios de San Egidio. En estos dos años han llegado a Italia más de 1.200 personas procedentes de campos refugiados de Líbano (fundamentalmente refugiados sirios) y últimamente de Etiopía. En esta iniciativa también han participado la Federación de las Iglesias Evangélicas de Italia y la Iglesia Valdense. Son ya una realidad en Francia y en Bélgica, donde también han comenzado a llegar personas heridas por la guerra para poder comenzar una nueva vida.
Los son la primera iniciativa en Europa de estas características y han demostrado que se pueden habilitar respuestas humanas ante la globalización de la indiferencia. Los refugiados pueden llegar legalmente y de forma segura sin tener que arriesgar la vida en el Mediterráneo en los viajes de la muerte y sin dejar su futuro en manos de las mafias.

Miembros de la Comunidad de San Egidio identifican a las personas en los campos de refugiados según el único criterio de tener especial vulnerabilidad y los promotores financian todos los gastos de los viajes. Los distintos gobiernos han colaborado en el ámbito de la seguridad y dando la aprobación a cada una de las llegadas. Una vez en Europa, San Egidio se encarga de dar la primera acogida y de ofrecer soluciones a largo plazo a nivel educativo, sanitario, de integración, labor que requiere la participación y la implicación de la sociedad civil. Se favorece así el que muchas personas puedan ofrecer lo mejor de ellas mismas para acoger a los que llegan como hermanos. El proyecto tiene un coste cero para los gobiernos de los países receptores.
El Papa Francisco, en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Paz de este año, dedicado expresamente a los migrantes y refugiados, nos invitaba a contemplar la acogida a estos hermanos con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz. Nos proponía cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.
A ese respecto el proyecto de los Corredores Humanitarios tiene mucho que decir: el modelo de acogida con la participación de comunidades, familias, asociaciones, parroquias, con la inserción de los niños en las escuelas y la enseñanza de la lengua a los adultos, está demostrando que la integración es posible y "es nuestro futuro".